domingo, 15 de abril de 2012

Argumento de la ópera AÍDA

Argumento de la ópera Aída, de Giuseppe Verdi, que veremos  el 18 de abril a las 19 hs. en el Honorable Concejo Deliberante de Vicente López

La acción tiene lugar en Menfis y en Tebas en tiempo del poder de los faraones del Imperio Nuevo de la dinastía XIX o XX.
Acto I
El telón se alza sobre un salón en el palacio real de Menfis; al fondo un espléndido decorado de templos y pirámides. El sumo sacerdote, Ramfis, dice a Radamés que los etíopes han invadido Egipto y que la diosa Isis determinará quién debe ponerse al frente de los ejércitos egipcios. Con la esperanza de ser él el elegido, Radamés sueña con su vuelta victoriosa, para encontrarse de nuevo en Menfis con Aída, a la que ama: “Celeste Aída”. Aída, una cautiva etíope, es esclava de Amneris, la hija del Faraón. Entra Amneris, y al ver la alegría de Radamés, sospecha que ésta no viene motivada únicamente por sus sueños de gloria militar. Sus temores –porque está enamorada de Radamés– se ven aumentados con la entrada de Aída. En el trío que se produce entonces, Amneris se da cuenta de los sentimientos que unen a Radamés y a Aída.
Entra el Faraón, en procesión, con Ramfis y un grupo de cortesanos. Un mensajero da cuenta de la devastación de las tierras egipcias y de la amenaza a la capital, Tebas, por parte de los etíopes, al frente de cuyo ejército viene su rey: Amonasro.
Al escuchar este nombre, Aída exclama: “Mio padre!”; pero su exclamación no es advertida por los egipcios, que ignoran que ella es la hija de rey etíope. El Faraón declara que la diosa Isis ha elegido a Radamés para dirigir el ejército egipcio. Encabezados por el Faraón, los egipcios entonan un coro guerrero y Amneris exhorta a Radamés a volver victorioso: “Ritorna vincitor”. Ya a solas, Aída recuerda esas palabras con trágica ironía: ella se encuentra prisionera entre la lealtad a su padre, a su país y a su pueblo de una parte, y, de otra, su amor a Radamés.
La escena tiene lugar en el templo de Phta (que tiene su correlato con Vulcano, dios de la mitología romana, relacionado con el fuego y la metalurgia), donde las sumas sacerdotisas, Ramfis y la asamblea de sacerdotes y sacerdotisas invisten a Radamés con las armas consagradas.
Acto II
Radamés ha vuelto victorioso de la campaña. Amneris, en sus aposentos, celebra la victoria. Sus esclavas moras danzan para ella. Entra Aída, y Amneris quiere saber si sus sospechas tienen fundamento. Al principio trata a Aída con delicadeza; pero pronto cambia de tono, diciéndole que los etíopes han sido derrotados, pero que Radamés ha muerto en la batalla, con lo que Aída no puede ocultar su amor y su pena. Entonces, Amneris le dice que le ha mentido y que Radamés vive, pero le señala su condición de esclava, por lo que no puede aspirar a unirse a Radamés. El dúo de las dos mujeres se une a la canción de guerra que ya se había oído anteriormente, cantada, entre bastidores, por los soldados que regresan de la lucha. Sola en escena, Aída implora la piedad de los dioses.
La escena tiene lugar en el exterior de un templo cercano a Tebas. Llega el Rey con su imponente cortejo. Después de un coro de alabanza y de acción de gracias a Isis y al Faraón, se produce una procesión esplendorosa en la que participan soldados, danzarinas, carros de combate, estandartes e ídolos. Como culminación de la ceremonia, entra en escena Radamés. El Faraón le da las gracias, ordena a Amneris que coloque sobre las sienes del guerrero la corona del vencedor y dice a Radamés que pida lo que desee.
Entran ahora los etíopes cautivos, entre los que se encuentra Amonasro, a quien Aída en seguida reconoce y abraza. Los egipcios la oyen, pero Amonasro pide a su hija que no descubra su identidad. Dice ahora a los egipcios que el rey Amonasro ha muerto en la batalla y suplica por la vida de los prisioneros; su petición es apoyada por el pueblo egipcio y por Radamés, que dice al Faraón que ésta es la merced que quiere pedirle. Los sacerdotes y Amneris se oponen a ello, pero el Faraón accede, reteniendo como rehenes –ante la insistencia de Radamés– a Aída y a su padre. El Faraón, como premio a la victoria conseguida, concede a Radamés la mano de su hija, lo que produce una gran alegría en ella y la consternación de Aída y Radamés. El conjunto final manifiesta el júbilo del pueblo y las distintas reacciones de los personajes principales.
Acto III
Al alzarse el telón, se escuchan los cánticos de los sacerdotes y sacerdotisas de Isis, desde su templo a orillas del Nilo. Entra Ramfis con Amneris, para orar en el templo a fin de que la diosa bendiga su matrimonio, que va a tener lugar al siguiente día. Aparece ahora Aída, que va a encontrarse con Radamés, y canta su tristeza ante la perspectiva de no volver a ver jamás su tierra natal. De repente aparece Amonasro, quien dice a su hija que podrán volver sanos y salvos a su país si logran saber de Radamés qué camino piensa tomar el ejército egipcio en su ataque. En un primer momento, Aída rechaza la idea, pero al contemplar la amargura de su padre y su desgraciada situación personal, acepta la petición paterna.
Radamés entra, mientras Amonasro se oculta. Aída logra vencer los escrúpulos de Radamés y le persuade de que ambos deben huir a Etiopía. Cuando van a salir, ella se detiene a preguntarle qué camino deberán utilizar para evitar al ejército egipcio; él responde que los soldados pasarán a través del Desfiladero de Napata. En este momento Amonasro, que ha escuchado la vital información, aparece en escena y revela su auténtica personalidad y Radamés se da cuenta que ha sido inducido a traicionar a su patria. Cuando Amonasro y Aída tratan de convencerle para que se marche con ellos, hacen su entrada en escena Amneris, Ramfis y los guardianes del templo; han sido testigos de lo ocurrido y arrestan a Radamés. Amonasro intenta matar a Amneris, pero Radamés se interpone, y permite que Aída y su padre huyan, en tanto que él se entrega a Ramfis.
Acto IV
Amneris está sola en un salón de su palacio, cercano al lugar donde Radamés se encuentra prisionero y encima de la sala donde el tribunal ha de decidir su destino. Manda que traigan a Radamés a su presencia y le dice que intercederá por su libertad si él jura que jamás volverá a ver a Aída. Radamés, resueltamente, se niega a hacerlo y Amneris, orgullosa y desesperada, le conduce a la sala del juicio, que contempla desde un lugar apartado. Radamés no responde a los cargos que le imputan Ramfis y los sacerdotes; finalmente es condenado tres veces por traidor y sentenciado a morir sepultado vivo. Salen los sacerdotes y Amneris, en un apasionado arranque, increpa a los jueces por su sanguinaria crueldad.
La escena final transcurre en un doble plano: arriba, el Templo de Phta, abajo una cripta. Cuando se levanta el telón, la cripta está siendo sellada para convertirla en la tamba de Radamés, que ya se encuentra dentro de ella. Radamés descubre que Aída ha logrado entrar también en la cripta antes de que llegaran los demás. Mientras que a lo lejos se oyen los cánticos de los sacerdotes en alabanza de sus dioses, y Amneris, en su amarga desolación, pide la paz eterna para Radamés, Aída se sumerge en los brazos de su amado y muere.

lunes, 9 de abril de 2012

CICLO DE OPERA EN EL CONCEJO DELIBERANTE DE VICENTE LOPEZ

Angela Gheorghiu y Roberto Alagna por primera vez en el Teatro Colón

En su tercera edición, el Abono Bicentenario promete, durante la Temporada 2012, momentos inolvidables como el que tendrá lugar el próximo miércoles 11 de abril, a las 20:30 horas, con la presencia de Angela Gheorghiu y Roberto Alagna sobre el escenario de nuestro primer coliseo. Gheorghiu y Alagna, una de las parejas de cantantes más aclamadas en el mundo entero, se presentarán junto a la Orquesta Estable del Teatro Colón, dirigida por el maestro español Ramón Tebar, e interpretarán un programa compuesto por obras de Francesco Cilèa, Giacomo Puccini, Pietro Mascagni y Alfredo Catalani.


Angela Gheorghiu ha desarrollado una destacada carrera internacional que le ha permitido cantar, desde su debut en 1992,  en las casas de ópera y salas de concierto de las ciudades más importantes del mundo entre las que se destacan Nueva York, Londres, París, Salzburgo, Berlín, Tokio, Roma, Seúl, Venecia, Atenas, Montecarlo, Chicago, Filadelfia, entre muchas otras. Además, ha obtenido los premios Gramophone, Diapason d’Or, Choc du Monde de la Musique, Cecilia Prize, Deutsche Schallplattenkritik-Preis, Echo Award, Italian Musica e dischi Foreign Lyric Production Award, Premio de los críticos de los Estados Unidos. En el Classical Brit Award obtuvo el título de la Artista Femenina del Año en 2001 y 2010.


Roberto Alagna nació en los alrededores de París, hijo de padres sicilianos dedicados al canto. Sus primeros pasos lo encuentran haciendo en Glyndebourne Alfredo de La Traviata. Es convocado luego por las casas de ópera más importantes: Nueva York, Viena, Londres. Ha participado en conciertos de caridad (Michael Jackson & Friends) y cantado para el Papa en el Vaticano. Sus futuras creaciones incluyen Paolo en Francesca da Rimini, el rol titular de El Cid, Maurizio en Adriana Lecouvreur, además de incursionar en el repertorio popular de la canción siciliana y el género chico español, la fusión de jazz, la comedia musical y la canción.


Programa


Angela Gheorghiu, soprano
Roberto Alagna, tenor
Orquesta Estable del Teatro Colón
Director: Ramón Tebar


Primera parte


Francesco Cilèa (1866-1950)


Preludio de “La arlesiana”
La dolcissima effigie
(De “Adriana Lecouvreur”)
Angela Gheorghiu – Roberto Alagna
“Ecco, respiro appena… Io son l’umile ancella”
(De “Adriana Lecouvreur”)
Angela Gheorghiu
L’anima ho stanca
(De “Adriana Lecouvreur”)
Roberto Alagna
Senza lentezza (Acto II)
Andante sostenuto (Acto III)
Andante triste (Acto IV)
(Música orquestal de “Adriana Lecouvreur”)
“Poveri fiori…Ove, dunque, son io?”
(De “Adriana Lecouvreur”)
Angela Gheorghiu – Roberto Alagna


Segunda parte


Giacomo Puccini (1858-1924)
Intermezzo de “Manon Lescaut”
Preludio al Acto III de “Edgar”
“Mario! Mario! Mario…Son qui!”
(Dúo del Acto I de “Tosca”)
Angela Gheorghiu – Roberto Alagna
“E lucevan le stelle”
(De “Tosca”)
Roberto Alagna


Pietro Mascagni (1863-1945)
Intermezzo de “L’amico Fritz”


Alfredo Catalani (1854-1893)
“Ebben! Ne andrò lontana”
(De “La Wally”)
Angela Gheorghiu


Giacomo Puccini
“Ah! Franchigia a Floria Tosca…O dolci mani”
(De “Tosca”)
Angela Gheorghiu – Roberto Alagna


Fuente: hagaselamusica.com

OPERA SOLIDARIA

Nos llegó esta invitación y la compartimos con Uds. Por favor si esta dentro de sus posibilidades vayan, una parte de lo recaudado se va a donar para importantes fundaciones que trabajan en zonas desfavorables de nuestro país. Porque la Opera también puede ser solidaria, acompañemos al Teatro Coliseo en esta velada por la inclusión.

jueves, 5 de abril de 2012

AIDA




Aída ( un nombre femenino que significa "visitante" o "regresando") es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni, basado en la versión francesa de Camille du Locle de la historia propuesta por el egiptólogo francés Auguste Mariette. Aída fue estrenada en el Teatro de Ópera del Jedive en El Cairo el 24 de diciembre de 1871, dirigida por Giovanni Bottesi
Ismail Pachá, jedive de Egipto, encargó a Verdi una ópera para representarla en enero de 1871, pagándole para ello 150.000 francos pero el estreno se retrasó debido a la Guerra Franco-Prusiana. Un erudito ha señalado que la idea fue pergeñada por Temistocle Solera y no por Auguste Mariette  El libreto de Metastasio  (1756) fue una fuente principal de la trama.

En contra de la creencia popular, la ópera no se escribió para conmemorar la inauguración del Canal de Suez en 1869, ni tampoco para el Teatro de Ópera del Jedive (que se abrió con el Rigoletto de Verdi) en el mismo año. A Verdi le pidieron componer una oda para la apertura del Canal, pero declinó la petición arguyendo que no escribía "piezas ocasionales", pero comenzó a barajar la idea de componer una ópera. Pasha intentó convencer nuevamente a Verdi, e incluso a Gounod o Wagner, abriendo la posibilidad de componer una ópera. Cuando Verdi leyó el argumento escrito por Auguste Mariette lo consideró como una buena opción y finalmente aceptó el encargo el 2 de junio de 1870..

Verdi originalmente eligió no escribir una obertura para la ópera, sino meramente un breve preludio orquestal. Luego compuso una obertura de la variedad popurrí para reemplazar al preludio original. Sin embargo, al final decidió que no se interpretara la obertura debido a su  "insipidez pretenciosa", tal como la calificara . Esta obertura, que no se usa normalmente hoy, se ofreció en una insólita interpretación por Arturo Toscanini y la Orquesta Sinfónica de la NBC el 30 de marzo de 1940, que nunca se lanzó comercialmente

Aída tuvo gran éxito cuando finalmente se estrenó en El Cairo el 24 de diciembre de 1871. Verdi se acercó al género de la Grand Opéra, creando una obra espectacular, de gran despliegue escénico (grandes coros y escenas, efectos especiales). La representación fue grandiosa. El vestuario, los accesorios y el escenario para el estreno fueron diseñados por Auguste Mariette. La corona que ceñía Amneris era de oro macizo y las armas de Radamés de plata. Fueron sus protagonistas la soprano Antonietta Pozzoni (Aída), el tenor Pietro Mongini (Radamés), la mezzosoprano Eleonora Grossi (Amneris) y el barítono Francesco Steller (Amonasro) entre otros.

 Verdi había escrito el papel de Aída para la voz de Teresa Stolz, quien lo cantó por vez primera en el estreno milanés. Verdi había pedido a su prometido, Angelo Mariani, que dirigiera el estreno en El Cairo, pero él declinó la oferta, de manera que se encargó de ello Giovanni Bottesini ' Aunque Verdi no acudió al estreno en El Cairo, estuvo muy insatisfecho con el hecho de que la audiencia estuviera formada por dignatarios, políticos y críticos, pero no miembros del público en general. Por lo tanto consideró el estreno en Italia (y por lo tanto en Europa), que tuvo lugar en La Scala de Milán el 8 de febrero de 1872, y en el que se implicó intensamente en cada etapa, como su estreno real. La Amneris de Milán, Maria Waldmann, fue su favorita en el papel y le pidió que lo repitiera varias veces



Fue recibida con gran entusiasmo en su estreno milanés. La ópera pronto se representó en los principales teatros de ópera por toda Italia, incluyendo el Teatro Regio di Parma (20 de abril de 1872), el Teatro di San Carlo (30 de marzo de 1873), La Fenice (11 de junio de 1873), el Teatro Regio di Torino (26 de diciembre de 1874), el Teatro Comunale di Bologna (30 de septiembre de 1877, con Giuseppina Pasqua como Amneris y Franco Novara como el Rey), y el Teatro Costanzi (8 de octubre de 1881, con Theresia Singer como Aída y Giulia Novelli como Amneris) entre otros.

Aída sigue siendo importante dentro del repertorio operístico estándar y aparece como la número 13 en la lista de Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo para el período 2005-2010] Para el año 2007, la Metropolitan Opera sola había dado más de 1.100 representaciones de la ópera, haciendo de ella la segunda más frecuentemente representada por la compañía después de La bohème.