martes, 5 de febrero de 2013

15 DE FEBRERO EN LA BIBLIOTECA SUDESTADA



la entrada será de $20, y para los socios de la Biblioteca $ 15

Demás está pedirles que nos ayuden a difundir esta iniciativa enviándoles esta información a sus contactos , para que Vicente López tenga un nuevo espacio dedicado a la música

Un gran abrazo para todos, los esperamos !!!!!!

domingo, 20 de enero de 2013

ArtZone en la Biblioteca Sudestada

Hola gente linda, el pasado viernes ArtZone desembarcó con su propuesta musical en Aristóbulo del Valle 1631 y se encontró con nuevos amigos y con los incondicionales de siempre, y queremos agradecer a todos su presencia, muy especialmente a la gente que trabaja en forma voluntaria en la Biblio haciendo posible una inmensa tarea de difusión cultural.
Para los recién llegados a nuestros eventos , va nuestra invitación a ver las entradas antiguas del blog donde encontrarán muchísima información sobre las óperas que ya hemos presentado.
Esperamos verlos en el próximo encuentro en la Biblioteca Sudestada, el viernes 15 de febrero a las 19.30, oportunidad en la cual proyectaremos  MADAMA  BUTTERFLY de Puccini.



Recuerden que estamos esperando sugerencias de obras que les gustaría ver (no sólo ópera sino también conciertos)  y que este blog es el medio para hacérnoslo saber, sencillamente yendo al espacio que está debajo de este artículo, escribiendo lo que tengan ganas de decirnos y /o el título de la obra en el recuadro con la leyenda  INTRODUCE  TU COMENTARIO,  desde ya todas sus sugerencias serán muy apreciadas por nosotras

Un gran abrazo para todos ustedes, los esperamos en febrero, y pronto avisaremos el reinicio de actividades en el Concejo Deliberante y en la Marcó del Pont, feliz verano para todos !!!!!!

viernes, 11 de enero de 2013

LA TRAVIATA


Fue estrenada, sin éxito, en el teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853. El público se burló de la representación varias veces, dirigiendo sus burlas hacia el  rol de soprano interpretado po Fanny Salvini-Donatelli como Violetta. A pesar de que era una cantante aclamada, fue considerada demasiado vieja (a los 38 años ! ) y el público objetó su sobrepeso, que  no encajaba con el papel dramático de la frágil y debilitada Violetta Valery,  quien muere de consunción. 
Verdi había intentado previamente convencer al gerente de La Fenice para dar el papel a una mujer joven, pero sin éxito. A pesar de todo, el primer acto encontró el aplauso al final; pero en el segundo acto, el público empezó a volverse en contra de la representación, especialmente después de cantar el barítono (Felice Varesi) y el tenor (Lodovico Graziani). Al final de la ópera, el público rió  a carcajadas en vez de apreciar el final trágico. El día después, Verdi escribió a su amigo Muzio en lo que ahora se ha convertido quizás en su carta más famosa: "La Traviata anoche un fracaso. ¿Fallo mío o de los cantantes? El tiempo lo dirá."
Después de algunas revisiones entre 1853 y mayo de 1854,  la ópera se representó de nuevo en Venecia, esta vez en el Teatro San Benedetto. Esta representación fue un éxito de crítica, en gran medida debido al retrato de Violetta hecha por Maria Spezia-Aldighieri. 
Desde entonces su popularidad ha sido constante y se ha mantenido en el repertorio hasta la actualidad.

Con La Traviata, Verdi alcanzó un estilo maduro, con mayor hondura en la descripción de los personajes, mayor solidez en las construcciones dramáticas, y una orquesta más importante y rica.
Es una obra atípica dentro de la producción de Verdi por su carácter realista. No refiere grandes hechos históricos, como Nabucco, ni está basada en tragedias como Macbeth, sino que es un drama psicológico de carácter intimista. Fue la primera ópera en el cual los actores usaron trajes contemporáneos de la época (smoking y vestidos largos de dama a la usanza francesa o inglesa) ya que hasta ese momento, las óperas siempre usaban trajes históricos, correspondiente a siglos pasados u otras civilizaciones 


Argumento


Lugar: París y sus afueras.
       Época: Alrededor de 1850.

Está dividida en 3 actos que respetan la estructura tradicional de presentación, desarrollo y desenlace. 
El eje dramático de la ópera está centrado en la protagonista, Violeta Valery, a diferencia de la novela de Alejandro Dumas centrada en su amante Alfredo Germont, y hace de ella un retrato aún más idealizado, mostrándola como un ser casi angelical.

Acto I

El salón en casa de Violeta

Violeta Valery, una famosa cortesana, da una lujosa fiesta en su salón de París para celebrar su recuperación de una enfermedad. Uno de los últimos en llegar a la fiesta es Gaston, un conde, que llega acompañado de su amigo, el joven noble Alfredo Germont, que hacía tiempo que deseaba conocer a Violeta pues la adoraba desde lejos. Mientras pasea por el salón, Gastón le dice a Violetta que Alfredo la ama, y que mientras ella estaba enferma, él la visitó cada día. Alfredo, una vez presentados, le expresa su preocupación por su delicada salud, y luego le declara su amor.

El Baron, actual amante de Violetta, espera cerca para llevarla al salón donde le piden al Baron que haga un brindis, pero él lo rechaza, y la gente se vuelve a Alfredo (Alfredo, Violetta, coro: Libiamo ne' lieti calici (Brindis).

Desde la habitación vecina, se oye el sonido de la orquesta y los invitados se mueven allí para bailar. Sintiéndose mareada, Violetta pide a sus invitados que vayan por delante y la dejen descansar hasta que se recupere. Mientras los invitados bailan en la habitación próxima, Violetta mira su pálida cara en el espejo. Alfredo entra y expresa su preocupación por su frágil salud, declarando más tarde su amor por ella (Alfredo, Violetta: Un dì, felice, eterea – "Un día , feliz, etérea"). Al principio, Violeta lo rechaza porque su amor no significa nada para ella, pero hay algo en Alfredo que le llega al corazón. Cuando él se marcha, le regala una camelia, diciéndole que regrese cuando la flor se haya marchitado. Ella le promete reunirse con él al día siguiente.

Después de que los invitados se han marchado, Violeta analiza la posibilidad de una relación con amor verdadero (Violetta: Ah, fors'è lui – "Quizá sea él"). Pero finalmente desecha la idea. Ella necesita ser libre para vivir su vida, día y noche, de un placer a otro (Violetta: Sempre libera – "Siempre libre"). Desde fuera del escenario, la voz de Alfredo se oye cantando sobre el amor conforme baja por la calle.


Acto II

Escena 1: En la casa de campo de Violetta en las afueras de París


Tres meses después, Alfredo y Violeta llevan una existencia tranquila en una casa de campo, en las afueras de París. Violeta se ha enamorado de Alfredo y ha abandonado completamente su anterior estilo de vida. Alfredo canta su vida feliz juntos (Alfredo: De miei bollenti spiriti – "De mis salvajes sueños de éxtasis"). Annina, la doncella, llega desde París, y, cuando Alfredo le pregunta, le dice que ella fue allí a vender los caballos, los carruajes y todo lo que Violetta posee para apoyar su estilo de vida en el campo.

Alfredo queda abrumado de saber esto y se dirige a París inmediatamente para corregir la situación él mismo. Violetta regresa a casa y recibe una invitación de su amiga Flora, a una fiesta en París aquella tarde. El padre de Alfredo, Giorgio Germont, llega a la casa y exige a Violeta que rompan su relación con su hijo por el bien de su familia, pues la suerte de su hermana han sido destruidas por su conexión con ella, ya que su reputación como cortesana compromete el nombre Germont (Giorgio: Pura siccome un angelo – "Tengo una hija pura como un ángel"). Mientras tanto, reacio, él queda impresionado por la nobleza de Violetta, algo que no esperaba de una cortesana. Ella le responde que no puede poner fin a su relación porque lo ama mucho, pero Giorgio le ruega por el bien de la familia. Violeta escucha, con un creciente remordimiento, las patéticas palabras del señor Germont y finalmente se muestra conforme (Violetta, Giorgio: Dite alla giovine – "Di a esa niña tuya") y dice adiós a Giorgio. En un gesto de gratitud por su bondad y sacrificio, Giorgio besa su frente antes de dejarla a solas llorando.

Decide abandonar a su amado. Violetta deja una nota a Annina para enviarla a Flora aceptando la invitación a la fiesta y, mientras escribe su carta de despedida a Alfredo, entra éste. Apenas puede controlar su tristeza y lágrimas; le habla repetidamente de su amor incondicional (Violetta: Amami Alfredo – "Ámame, Alfredo"). Antes de apresurarse fuera e ir a París, entrega la carta de despedida a su sirviente para que se lo entregue a Alfredo.

Pronto, los sirvientes le llevan la carta a Alfredo y, tan pronto como la ha leído, Giorgio regresa e intenta reconfortar a su hijo, recordándole a su familia en Provenza (Giorgio: Di Provenza il mar – "En Provenza"). Alfredo sospecha que el Baron está dertrás de su separación con Violetta y la invitación a la fiesta, que ella encuentra en la mesa, fortaleciendo sus sospechas. Decide enfrentarse a Violetta en la fiesta. Giorgio intenta detener a Alfredo, pero él sale apresuradamente.


Escena 2: Fiesta en casa de Flora


Acto II, escena 2,  de la producción de Fife Opera en 2004.

En la fiesta, el marqués le dice a Flora que Violetta y Alfredo se han separado. Pide a los animadores que interpreten para los invitados (Coro: Noi siamo zingarelle – "Somos jóvenes gitanos"); (Coro: Di Madride noi siam mattadori – "Somos toreros de Madrid"). Gaston y sus amigos se unen a los toreros y cantan (Gaston, coro, bailarines: E Piquillo, un bel gagliardo – "Fue Piquillo, tan joven y gallardo").

Para ahogar su pena, Violeta, se consume aún más profundamente en su libertinaje. Llega al Baron Douphol. Ven a Alfredo en una mesa de juego. Cuando él la ve, Alfredo proclama en voz alta de que se llevará a Violetta a casa con él. Sintiéndose enojado, el Baron se acerca a la mesa de juego y se une a él en el juego. Conforme apuestan, Alfredo gana grandes cantidades de dinero hasta que Flora anuncia que la cena está preparada. Alfredo se va con puñados de dinero.

Mientras está abandonando la habitación, Violetta ha pedido a Alfredo verla. Temiendo que la ira del Baron le llevará a desafiar a Alfredo a un duelo, ella amablemente le pide a Alfredo que se marche. Alfredo confunde sus temores y se enfrenta a ella, exigiéndole que admita que ella ama al Baron. Dolorida, ella lo admite y, furioso, Alfredo llama a los invitados para testificar lo que él tiene que decir (Questa donna conoscete? – "¿Conocéis a esta dama?"). La deshonra tirándole dinero que dice le debe por los servicios prestados mientras vivieron juntos, enfrente de los invitados. Violeta se desmaya abrumada por la enfermedad y la pena. Los invitados riñen a Alfredo: "Vete de una vez, te despreciamos. Has insultado a una noble dama".

En busca de su hijo, Giorgio entra en el salón y, sabiendo el significado real de la escena, denuncia el comportamiento de su hijo (Giorgio, Alfredo, Violetta, coro: Di sprezzo degno, se stesso rendo – "Merecedor de desprecio es el hombre").

Flora y las damas intentan convencer a Violetta para que abandone el salón, pero Violetta se vuelve hacia Alfredo: Alfredo, Alfredo, di questo cuore non puoi comprendere tutto l'amore – "Alfredo, Alfredo, no puedes imaginarte el amor que hay en mi corazón por ti".

Acto III

En la habitación de Violeta

Algunos meses después de la fiesta, Violeta yace en cama debido al avance de la tuberculosis. El doctor Grenvil le dice a Annina que Violetta no vivirá mucho puesto que su tuberculosis ha empeorado. A solas en su habitación, Violetta lee una carta del señor Germont, en la que le dice que el Baron sólo fue herido en su duelo con Alfredo; que ha informado a Alfredo del sacrificio que Violeta ha hecho por él y su hermana; y que él envía a su hijo a verla tan pronto como sea posible para pedir su perdón. Pero Violetta siente que es demasiado tarde (Violetta: Addio del passato – "Así se cierra mi triste historia").

Annina se apresura a la habitación para decir a Violetta que ha llegado Alfredo. Los amantes quedan reunidos y Alfredo sugiere que ellos abandonarán París (Alfredo, Violetta: Parigi, o cara , noi lasceremo – "Querida, dejaremos París" ).

Pero es demasiado tarde: ella sabe que su tiempo se ha agotado (Alfredo, Violetta: Gran Dio! morir si giovane – "¡Oh, Dios! Morir tan joven"). El padre de Alfredo entra con el doctor, lamentando lo que ha hecho. Después de cantar un dúo con Alfredo, Violetta revive rápidamente, exclamando que el dolor y la incomodidad la han abandonado. Un momento después, ella muere en brazos de Alfredo.

María Callas, probablemente la más famosa Violetta



Hola a todos !!!!!! cómo arrancaron el 2013 ????
Esperamos que con muchos proyectos, alegría, paz, armonía y todas las cosas bellas que deseamos para ustedes

Y también con ganas de seguir compartiendo mucha música con nosotras !!!!!

Por eso los invitamos a acompañarnos en un nuevo espacio, a 2 cuadras de Puente Saavedra


la entrada será de $20, y para los socios de la Biblioteca $ 15

Demás está pedirles que nos ayuden a difundir esta iniciativa enviándoles esta información a sus contactos , para que Vicente López tenga un nuevo espacio dedicado a la música

Un gran abrazo para todos, los esperamos !!!!!!

lunes, 3 de diciembre de 2012

DICIEMBRE DE TURANDOT

Poster Turandot.jpg



Turandot es una ópera en tres actos con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Giuseppe Adami y Renato Simoni. La ópera, inconclusa por la muerte de Puccini, fue completada por Franco Alfano y estrenada el 25 de abril de 1926 en La Scala de Milán.
Una de las partes más difíciles de la ópera se encuentra en el segundo acto y se inicia con la frase In questa reggia, cuando Turandot explica la razón de su comportamiento. Musicalmente, esta parte exige sobreagudos a cargo de la soprano que, combinados con la capacidad wagnerianaque requiere el personaje, la hacen particularmente difícil. En el tercer acto se encuentra una de las arias más conocidas para tenor, Nessun dorma, que representa la victoria del amor sobre el odio, donde Calaf canta que nadie duerma para descubrir el nombre del joven héroe. Otro aspecto musicalmente notable es el enfrentamiento entre tenor y soprano, en el segundo acto, que muchos comparan con lo que hizo antes Puccini en Tosca, también en el segundo acto, cuando enfrenta las voces del barítono y la soprano, Scarpia y Tosca.

Personajes

PersonajeTesituraElenco del estreno, 25 de abril de 1926
(Director: Arturo Toscanini)
Princesa TurandotsopranoRosa Raisa
El emperador Altoum, su padretenorFrancesco Dominici
Timur, el depuesto rey de TartariabajoCarlo Walter
El príncipe desconocido (Calàf), su hijotenorMiguel Fleta
Liù, una esclavasopranoMaria Zamboni
Ping, Lord CancillerbarítonoGiacomo Rimini
Pang, MayordomotenorEmilio Venturini
Pong, Jefe de la cocina imperialtenorGiuseppe Nessi
Un mandarínbarítonoAristide Baracchi
El príncipe de PersiatenorNo mencionado en el programa original
El verdugo (Pu-Tin-Pao)papel mudoNo mencionado en el programa original
Guardias imperiales, los hombres del verdugo, niños, sacerdotes, mandarines, dignatarios, ocho hombres sabios, doncellas de Turandot, soldados, portaestandartes, músicos, fantasmas de los pretendientes, público

Argumento de la ópera Turandot


Acto I


En la primera escena el pueblo de Pekín escucha la proclama de uno de los mandarines del emperador ("Popolo di Pechino..."), por la que hace saber que la princesa se casará con aquel príncipe que responda correctamente los tres acertijos impuestos por su majestad. De no hacerlo así, el pretendiente morirá. Paso seguido, se comunica que el Príncipe de Persia ha fallado; por lo tanto, morirá al salir la luna. La gente acude en masa a tal acto. Llega entonces a la ciudad un anciano ciego, acompañado por una mujer que lo guía. Entre la multitud, el ciego cae al suelo y es recogido por otro desconocido, que inmediatamente le reconoce como su padre: se revela entonces que el ciego es en realidad Timur, rey de los tártaros, quien, tras perder la batalla, fue exiliado junto a una esclava, Liù, que le sirve de guía y mendiga por él. El desconocido que le recoge no es otro que Calaf (cuyo nombre se descubre al final de la opera, conociendose a lo largo de ella como "el ignoto"), el príncipe tártaro, quien, ante el gesto de la esclava, pregunta por qué tan noble acto, y ella responde tímidamente que porque "un día, en palacio, usted me sonrió".

El verdugo Pu-Tin-Pao aparece ante el clamor del pueblo, que canta sobre la sangre derramada en el reino de Turandot, la princesa. Todo es jolgorio hasta que aparece el príncipe de Persia, joven apuesto y sereno, y el pueblo enmudece de compasión; enseguida piden piedad por la vida del mismo ("O giovanotto! Grazia, grazia..."). El desconocido príncipe que había ayudado a su padre en las calles observa con horror el espectáculo, y se une al pueblo despreciando tan cruel acto. Pero es allí cuando hace su aparición la princesa, quien, con un gesto inmisericorde, ordena al verdugo que prosiga con la ejecución, y vuelve a sus aposentos. El príncipe de misterioso origen cae completamente cegado ante la belleza de la princesa ("O divina bellezza! O meraviglia!"), de tal forma que decide quedarse allí y, sin escuchar las súplicas de su padre y de la esclava para entrar en razón, decide probar su suerte para conquistar el corazón de la princesa. Cuando se dispone a golpear el gong tres veces para entrar a la prueba, tres ministros del emperador, Ping, Pang y Pong, le cortan el paso para intentar convencerlo de que no se arriesgue por algo así, ya que, de todas formas, Turandot es solo una mujer y, siendo él tan poderoso, podría conseguir mujeres a montones.
En ese momento, algunas cortesanas aparecen pidiendo silencio. Liù, la esclava, ruega otra vez al príncipe que desista, en uno de los momentos más dramáticos y cautivantes del primer acto, un aria que requiere un tono soprano muy cuidado en su modulación y ejecución ("Signore ascolta"). Pero el príncipe le dice que ya es tarde ("Non piangere Liù), y que lo hará de todas formas, por lo que le pide que acompañe a su padre antes de dirigirse al gong gigante montado en el escenario, que golpea tres veces (uno de los momentos mas dramáticos de la ópera).

Acto II



Cuadro I

Cerca del palacio del Emperador
Los tres ministros, Ping, Pang y Pong, narran sus desventuras y las situaciones por las que han tenido que pasar por el capricho de la princesa, en un acto más liviano para el espectador. Hacen un repaso de los distintos pretendientes que la princesa ha tenido y los tres cantan para finalizar, poder por fin volver un poco a sus hogares para descansar, tras un final feliz con casamiento y poder lograr así un poco de paz para China. Desde el Palacio les anuncian que se presenten para el enésimo pretendiente, lo que nos lleva al siguiente cuadro.
Cuadro II
Palacio del Emperador
Llegan los ministros, y los guardias y cortesanas se aprestan a la llegada del emperador, quien preside la ceremonia, aclamado por el pueblo. Él mismo intenta advertir y detener al príncipe, deseando querer parar con el baño de sangre y no queriendo "cargar con el peso de la joven vida" por las pruebas pero recibe la negativa del solicitante. El mandarín lee nuevamente la ley impuesta al perdedor, quien deberá morir al fallar.
Turandot aparece en escena y explica el porqué de su fría actitud frente a sus pretendientes ("In questa reggia..."). Una de sus antepasados, la princesa Lou-Ling fue violada por un extranjero y dejada a su muerte. Ella desea vengarla entonces, imponiendo su prueba mortal a todos los príncipes que vienen de distintos reinos para conquistarla. Luego, Turandot misma formula los acertijos. El primero es: "¿Quién es el fantasma que cada noche nace de nuevo en el hombre y muere cada día?". El príncipe piensa y acierta respondiendo: "la esperanza". Nuevamente ella pregunta: "¿Qué es lo que flamea como una llama y no es fuego, y arde como la fiebre, pero se enfría en la muerte?", siendo la respuesta del príncipe "la sangre". Finalmente, temblorosa y perdiendo la compostura, formula su tercera pregunta: "¿Qué es lo que quema como el hielo, y cuanto más frío es, más quema?". Al verlo dudar por varios instantes, Turandot ríe de la suerte del concursante. Éste, al observarla directamente a los ojos y contemplar su belleza, se reincorpora triunfante y responde: "Turandot". El consejo de mandarines acepta la respuesta como correcta y el reino se regocija, vitoreando al ganador. Entonces, ella clama a su padre por piedad, para que no entregue a su hija en manos de este extranjero, pero el emperador replica que la palabra fue dada. El príncipe, al ver la resistencia de la princesa le propone un nuevo acertijo: si ella adivina su nombre antes del alba, él morirá. ("Dimmi il mio nome e all'alba morirò..."). Ella, naturalmente, acepta la apuesta.

Acto III 

Cuadro I

Noche. Jardines del Palacio
Turandot ordena que habrá pena de muerte a todo el mundo que sepa el nombre del príncipe y no lo diga. Los guardias recorren las calles entonces, pidiendo que nadie duerma en Pekín. El príncipe entonces canta el aria más famosa de la ópera, Nessun dorma (Nadie duerma) en la noche, siendo la pieza más destacada de la obra. Ping, Pang y Pong se presentan nuevamente intentando convencer al príncipe otra vez para que termine con esto, intentando ofrecerle mujeres y riquezas, pero él sigue firme en su decisión de conseguir lo que se propuso. Los guardias, entonces, encuentran a su padre, Timur, y a Liu, a quien amenazan de muerte para que revele el nombre del príncipe. Llegan la princesa y Ping, quienes, a través del verdugo, empiezan a torturarla, pero Liu, entonces, declara que ella sabe el nombre, pero se niega a declararlo incluso diciendo que pueden torturarla hasta el cansancio, pero ella no cederá. Se ejecuta entonces otra importante aria dentro de este acto, cargada de dramatismo romántico en donde Turandot pregunta a Liu el porqué de su fuerza interior para soportar tal dolor ("Chi posse tanta forza nel tuo cuore?"), a lo que la esclava responde que es amor ("Principessa, l'amore!"). Le brinda entonces, según sus palabras, su amor a su señor mediante el silencio del amor inconfeso, agregando que si ella le brinda su nombre, ella le dará su amor y ya no le quedará nada. Le advierte incluso a la princesa que ella también caerá rendida a su amor, y en un acto final de sacrificio por amor ("Tu che di gel sei cinta"), toma una de las armas de los guardias a su lado y se suicida. El coro de la gente de Pekín grita "Parla! Parla! Il nome!", mientras Liu muere en brazos del príncipe, manteniendo su palabra hasta el final. Su padre, Timur, se retira junto al cuerpo de Liu, quien es trasladado por los guardias a su morada final. Perturbado por el acontecimiento, el príncipe enfrenta a Turandot recriminándole su frialdad al derramar sangre inocente ("Principessa di morte, Principessa di gelo!") y agregando que su "hielo es una mentira". Tras una larga conversación, el príncipe logra besarla, quebrando la rígida actitud de la vengativa monarca, al punto de que acepta su derrota, pidiéndole que no la estreche entre sus brazos. Finalmente, el príncipe, con resignación revela su nombre: "Io son Kalaf, figlio di Timur" (Soy Calaf, hijo de Timur). Es el amanecer, y suenan las trompetas de palacio.



Cuadro II

En el Palacio
El Emperador se hace presente junto a toda su corte frente a su pueblo ("Diecimila anni al nostro Imperatore!"), para que su hija, la princesa Turandot revele el nombre del misterioso príncipe. Todos esperan expectantes la respuesta y cuando el momento llega, ella responde a su padre que conoce el nombre del extranjero "Il suo nome è ...Amor" (Su nombre es... amor). El pueblo estalla en alegría, exclamando:
Amor!
O sole! Vita! Eternità!
Luce del mondo e amore!
Ride e canta nel sole
l'infinità nostra felicità!
Gloria a te! Gloria a te!
Gloria!
¡Amor!
¡Oh, sol! ¡Vida! ¡Eternidad!
¡Luz del mundo es el amor!
¡Ríe y canta bajo el sol
nuestra infinita felicidad!
¡Gloria a ti! ¡Gloria a ti!
¡Gloria!
La celebración se realiza dentro de un vibrante final, con todos los coros participantes de la obra cantando esta última estrofa juntos, brindando al espectador un desenlace de fuerte contenido emotivo.


Monserrat Caballé y Pedro La Virgen

FAMOSAS INTERPRETES DE TURANDOT

Eva Marton
Birgit  Nilsson 
Maria Callas 

Monserrat Caballé
             
Rosa Raisa, la primera Turandot,
en una foto coloreada a mano
Rosa Raisa saludando a Birgit Nilsson