lunes, 30 de septiembre de 2013

Las heroínas de Puccini

A finales del siglo XIX, la moral victoriana por un lado, y la moral ortodoxa católica por otro, habían logrado influir en todas las disciplinas artísticas en Europa y en gran parte del continente americano. En cualquier campo de inspiración y producción artística se evidenciaba un esfuerzo por conformar aquello que se iba a presentar en público (desde una pintura hasta una novela o una ópera) dentro de los cánones morales y de las buenas costumbres. Por supuesto, uno de los aspectos más sujetos a dicha disciplina era el rol de la mujer.
A pesar de cierto avance en la libertad y los derechos civiles de la mujer, ésta seguía siendo colocada en segundo lugar: cuando su papel no era meramente doméstico (madre, esposa, hija) normalmente era la víctima, ya fuera de un malhechor o de un hombre cínico y cruel.
La personalidad de tales heroínas casi nunca se alejaba del rol tradicional de la mujer, sufrían de una manera u otra y su única felicidad consistía en disfrutar un amor romántico en algún momento de su vida.

Resulta, sin embargo, que toda forma de arte es siempre, de un modo u otro, reflejo de la realidad social en que nace y se desenvuelve el artista mismo y por lo tanto un análisis de la sociedad del siglo XIX revelará , quiérase o no, que en esa época ése era el rol jugado por la mujer en su vida diaria, y que además dichas mujeres eran las madres, esposas e hijas de los hombres artistas, los cuales tenían que reflejar de alguna manera su conformidad o inconformidad con el papel representado por la mujeres en sus vidas.


GiacomoPuccini.jpgGiacomo Puccini es un fiel representante de lo anteriormente expuesto. Nadie como él para representar, a veces de un modo consciente, a veces inconscientemente, a la mujer. Puccini escribe su música para la mujer, sus personajes principales son mujeres, sus tragedias giran alrededor de una mujer y su tragedia particular, de la cual es culpable (en gran parte) la sociedad entera.
Ahora bien, al analizar la obra de Puccini vamos encontrando que el fenómeno de escribir centrado en la mujer es más inconsciente que consciente: la imagen de la madre, de la mujer tierna, cariñosa, dadivosa, que entiende y practica el amor como desprendimiento de sí misma, está siempre contrapuesto tanto a los hombres egoístas y agnósticos como a las mujeres duras, crueles y calculadoras. De aquí que Puccini no se aleje verdaderamente del mencionado papel de mujeres víctimas y que las mujeres en sus óperas no sean las heroínas que incitan o provocan acciones,  sino más bien que las reciben o se ven trágicamente afectadas por ellas.

La víctima, a nivel artístico,  tiene como fin el despertar la compasión, el “pathos ” dramático. La inclusión del espectador dentro de la obra se  logra a través de tal identificación. La víctima en una obra de teatro/ ópera, inequívocamente representa a algo o alguien concreto en el inconsciente del autor.
En el caso de Puccini se sabe muy poco de su madre y de su relación con ella, pero sabemos mucho sobre dos hechos importantes que afectaron y marcaron su vida sentimental: su tormentoso matrimonio con una mujer y su secreto amor por otra. La terrible historia de Doria Manfredi y Elvira Puccini (que desemboca en el trágico desenlace del suicidio de Doria , en enero de 1909) afectó en gran manera la vida psíquica del compositor, confirmando sus concepciones sobre la mujer y la vida sentimental, y en las obras posteriores a este episodio son el fiel y claro reflejo de sus conceptos del amor, la esperanza y la felicidad.
cartel original de la ópera  "Tosca"
En las obras anteriores al escándalo de 1909, Puccini ya había desafiado y escandalizado a la sociedad con temas que la gente sabía que eran comunes, pero que se negaba a aceptar en una obra de arte. Por ejemplo, una mujer en cierta forma bastante liberada, que se mantiene con su propio trabajo, que tiene un amante con conocimiento público, pero que va a la iglesia y vive una vida normal, siendo al mismo tiempo una cantante famosa : es el caso de Floria Tosca , una mujer alejada del rol tradicional y aceptable de la época victoriana, pero inteligente y romántica a la vez.
Madama Butterfly llega a ser, posteriormente, la víctima “clásica”, inocente, confiada y sentimental, engañada por fuerzas superiores a ella misma : una familia tradicionalista, los hombres cínicos, las falsas ilusiones.
Manon Lescaut paga con su vida el ser fiel a sus sentimientos y amar en forma libre y alejada de la moral ortodoxa, al igual que la tierna Mimí de “La Bohéme”.
En todas estas obras los hombres ocupan un rol secundario : aunque tengan grandes arias y sean muy importantes musicalmente, dramáticamente no lo son ya que estas óperas giran alrededor del personaje femenino y los hombres son sólo agentes dramáticos que promueven o suscitan la acción con sus hechos y palabras, y no son elementos del “pathos” total.
En las obras posteriores al escándalo de 1909, ya es notorio que las “mujeres-víctimas” tienen una antagonista (al igual que Doria, en su inocencia, tuvo una implacable Elvira que la persiguió hasta su muerte violenta)
Minnie ( “La Fanciulla del West”) lucha por sobrevivir en un mundo de hombres y debe recurrir a la astucia para proteger lo que ama.
En las obras que integran el tríptico encontramos a una esposa que recurre a la infidelidad para encontrar un poco de dulzura y poder sobrellevar la vida sin esperanza de su sórdido mundo , y a una joven aristócrata empujada al convento por la hipocresía de la sociedad que no admite que haya tenido un hijo ilegítimo; en esta opera la figura antagónica es la de una cruel tía que se corresponde absolutamente con el modelo victoriano , para ella los convencionalismos son más importantes que los sentimientos puros y grandes de una joven madre.

Representación de Turandot en el Luna Park de la ciudad de Buenos Aires en 2006
Pero el reflejo recíproco entre el arte y la vida real llega a su máxima revelación artística en “Turandot”, la obra póstuma e inconclusa de Puccini, que fue escrita claramente con una doble intención : por un lado, un objetivo consciente de lograr un gran avance en la música de principios del siglo XX, con una obra verdaderamente revolucionaria que incorpora técnicas y formas de la música oriental dentro de la tradición operística italiana, una orquestación grandiosa con reminiscencias wagneriana y pinceladas claramente impresionistas , y el manejo magistral de coros que al igual que en la tragedia griega clásica  se comportan como un solo personaje en la ópera, personaje que siente, interpreta y actúa. Por otro lado, tenemos también el “objetivo inconsciente”, que es reflejar el antagonismo que lo atormentaba . Liú, una mujer joven, confiada, inocente, generosa, dispuesta a entregar todo por amor, se ve enfrentada a Turandot, una mujer poderosa políticamente, dura , convencional, cerrada, para quien las tradiciones , la moral y sus propios temores son más importantes que el amor sincero, una mujer que para conseguir la realización de sus propósitos egoístas es capaz de llegar a cualquier cosa.
La posición de Liú se ve acentuada por el hombre en su vida, y allí surge  Calaf, aparentemente bueno, honrado y romántico, pero egoísta al fin, buscando el logro de sus objetivos aunque para ello tenga que aplastar ( tal vez sin saberlo) los sentimientos sinceros y sobre todo el que Puccini considera el más grande de todos :  la esperanza.
Esta esperanza que ya fue exaltada en “La Boheme” y que en verdad es el tema central de toda la producción pucciniana. La esperanza es cantada por sus personajes en las más célebres arias del repertorio, en “Vissi d´arte” y  en “Lucevan le stelle” de “Tosca”, en el “Nessun dorma” de “Turandot”, hombres y mujeres expresan la esperanza de que sus sentimientos puedan lograr el triunfo y que el sufrimiento se disipe y ceda espacio al amor y a la ternura, y así como en “Un bel dí vedremo” la dulce Butterfly  xpresa la esperanza del regreso de su amado, en “Signore ascolta” encontramos la esperanza de Liú de ser reconocida por el que ama, y en “Mi chiamano Mimí” la esperanza se manifiesta como un sentimiento perenne de la llegada de tiempos mejores.

El inconsciente de Puccini coloca en los escenarios, a través de la voz de Madama Butterfly, de Liú, de Mimí, de Floria Tosca,  el eterno mensaje de que la esperanza del amor nunca muere


Pedro Lavirgen y Monserrat Caballé en TURANDOT


lunes, 16 de septiembre de 2013

LA DAMA DE PIQUE

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La dama de picas ( en RussoПиковая дама, Pikovaya damaOp. 68) es una ópera en tres actos con música de Piotr Ilich Chaikovski y libreto en ruso de Modest Chaikovski (hermano del compositor) basado en el cuento homónimo de Alejandro Pushkin. Fue estrenada el 19 de diciembre de 1890 en el Teatro Mariinski de San PetersburgoRusia.

Argumento

Tiempo: Finales del siglo XVIII
Lugar: San Petersburgo, Rusia

Acto I

Escena 1
Durante el reinado de Catalina la Grande (1762–96), los niños están jugando en el parque de verano de San Petersburgo fingiendo ser soldados. La trama de la ópera gira en torno de Herman, un oficial del ejército. Entran dos oficiales — Surin y Chekalinski —, el primero quejándose sobre su mala suerte en el juego. Afirman que otro oficial, Herman, parece obsesionado con el juego, pero nunca apuesta, siendo frugal y metódico. Herman aparece con Tomski, quien afirma que su amigo difícilmente se parece a su antiguo yo: ¿hay algo que lo preocupa? Herman admite que está enamorado de una chica por encima de él socialmente cuyo nombre incluso desconoce. Cuando el príncipe Yeletski, un oficial, entra en el parque, Chekalinski lo felicita por su reciente compromiso. Yeletski declara su felicidad mientras que Herman, a un lado, lo maldice envidiosamente. Yeletski señala a su prometida, Lisa, quien acaba de aparecer con su abuela, la vieja Condesa, conocida una vez como la Venus de Moscú. Viendo a Herman, las dos mujeres se dan cuenta de que lo han visto antes, mirándolo con estremecedora intensidad. Herman se da cuenta de que Lisa es su amada desconocida. Cuando Yeletski y las mujeres se van, Herman se pierde en sus pensamientos al tiempo que otros oficiales hablan de la Condesa: conocida como la Dama de Picas, ella tuvo éxito en el juego en su juventud intercambiando favores amorosos para obtener la fórmula victoriosa del conde St. Germain en París. Tomski dice que sólo dos hombres, su marido y, más adelante, su joven amante, conocieron alguna vez su secreto, porque ella había sido advertida por una aparición de que se cuidara del "tercer pretendiente" que intentara sonsacarla. Meditando sobre las tres cartas mágicas, los otros sugieren con ligereza que semejante combinación resolvería los problemas de Herman. Amenazado por una tormenta que se aproxima, todos se marchan salvo Herman, quien jura que aprenderá el secreto de la Condesa.
Escena 2
En casa, Lisa toca la espineta mientras ella y su amiga Pauline canta un dúo sobre la tarde en el campo. Sus amigas le piden oír más, de manera que Pauline se lanza a cantar una balada triste, seguida por una canción bailarina. Conforme se incrementa el entretenimiento, Lisa permanece pensativamente aparte. Una gobernanta riñe a las muchachas por entretenerse con danzas folclóricas y pide a las visitantes que se vayan. Pauline, la última en irse, le pide a Lisa que se anime; Lisa responde que después de una tormenta hay una bella noche y pide a la doncella, Masha, que no cierre las ventanas francesas al balcón. A solas, Lisa expresa su infelicidad con su compromiso; se ha conmovido por el aspecto romántico de un joven en el parque. Para su sorpresa, Herman aparece en el balcón. Pretendiendo que se va a pegar un tiro sobre su compromiso a otro, él la ruega que se apiade de él. Cuando se oye a la Condesa llamar, Lisa esconde a Herman y abre la puerta a la anciana, quien le dice que cierre las ventanas y se vaya a la cama. Después de que la Condesa se retire, Lisa pide a Herman que se vaya, pero se siente traicionada por sus sentimientos y se abrazan.

Acto II

Escena 1
No mucho después, en un baile enmascarado, los camaradas de Herman comentan su obsesión con el secreto de las cartas victoriosas. Yeletski pasa con Lisa, notando su tristeza y asegurándole que la ama. Herman recibe una nota de Lisa, pidiéndole que se encuentre con el más tarde. Surin y Chekalinski se escurren detrás de él, murmurando que él es el "tercer pretendiente" que aprenderá el secreto de la Condesa, luego se pierden en la multitud al tiempo que Herman se pregunta si estará oyendo cosas. El maestro de ceremonias anuncia un tableau de pastoras. Lisa le entrega a Herman la llave de la habitación de su abuela, diciendo que la anciana no estará allí el día siguiente, pero Herman insiste en ir esa misma noche. Pensando que el destino le está entregando el secreto de la Condesa, se marcha. La atención de los invitados se centra en la inminente llegada de Catalina la Grande, para lo que se toca una polonesa de O. Kozlovski y cantada como saludo.
Escena 2
Herman entra en la habitación de la Condesa y mira fascinado su retrato de cuando era joven. Sus destinos, así lo siente, están unidos: uno de ellos morirá debido al otro. Se esconde cuando se acerca la anciana. La Condesa lamenta las maneras de hoy y los recuerdos sobre su juventud, cantando "Je crains de lui parler la nuit" (aria de Laurette) de la ópera de André Grétry Richard Cœur-de-Lion. Mientras ella dormita, Herman se levanta ante ella. Se despierta horrorizada cuando él la ruega que le diga su secreto. Cuando ella queda sin habla, él se va desesperando y la amenaza con una pistola — ante lo que ella se muere aterrorizada. Lisa entra apresuradamente, sólo para descubrir que el amante al que ella entregó su corazón estaba más interesado en el secreto de la Condesa. Ella le ordena que salga y cae llorando.

Acto III

Escena 1
En su habitación en los barracones, conforme aúlla el viento de invierno, Herman lee una carta de Lisa, quien quiere encontrarse con ella a media noche junto a la orilla del río. Imagina que oye el coro cantando en el funeral de la vieja Condesa, luego se sobresalta por una llamada a la ventana. Aparece el fantasma de la vieja mujer, anunciando que contra su deseo ella le debe decir el secreto de manera que él pueda casarse y salvar a Lisa. Aturdido, Herman repite las tres cartas: tres, siete, as.
Escena 2
Junto al canal de invierno, Lisa espera a Herman: ya es cerca de medianoche, y aunque ella se aferra a la vana esperanza de que él aún la ame, ella ve su juventud y felicidad tragado por la oscuridad. Al final él aparece, pero después de murmurar unas palabras tranquilizadoras, empieza a parlotear salvajemente sobre la Condesa y su secreto. Sin reconocer ya a Lisa, él se apresura a salir. Dándose cuenta de que todo se ha perdido, ella se suicida.
Escena 3
En un tugurio, los oficiales compañeros de Herman están terminando la cena y preparándose a jugar al faro. Yeletski, quien no ha jugado antes, se une al grupo debido a que su compromiso se ha roto: "desafortunado en el amor, afortunado en el juego." Tomski entretiene a los otros con una canción. Luego Chekalinski lidera una canción tradicional de jugadores. Sentándose para jugar, quedan sorprendidos cuando llega Herman, enloquecido y distraído. Yeletski intuye una confrontación y le pide a Tomski que sea su segundo si al final acaba produciéndose un duelo. Herman, que sólo pretende apostar, empieza con 40.000 rublos. Apuesta al tres y gana, disgustando a los otros con su expresión maníaca. Luego apuesta al siete y gana de nuevo. En este momento, toma una copa de vino y declara que la vida es sólo un juego. Yeletski acepta el desafío de apostar en la siguiente ronda. Herman apuesta al as, pero Yeletski le enseña la carta ganadora — la dama de picas. Viendo al fantasma de la Condesa riéndose ante su venganza, Herman se suicida y pide el perdón de Yeletski y Lisa. Los otros rezan por su alma atormentada.

lunes, 19 de agosto de 2013

NABUCCO

Nabucco es una tragedia lírica en cuatro partes con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Temistocle Solera, basada en el Antiguo Testamento y la obra Nabuchodonosor, de Francis Cornue y Anicète Bourgeois. Fue estrenada el 9 de marzo de 1842 en La Scala de Milán, con Giuseppina Strepponi (quien se convertiría en compañera sentimental y luego esposa de Verdi) en el papel de Abigaille . Se dice que la dificultad del papel causó el declive vocal de la cantante.
Fue compuesta en un período particularmente difícil de la vida del compositor. Su esposa y dos pequeños hijos habían muerto poco tiempo antes y Verdi había prácticamente decidido no volver a componer. El libreto de Nabucco llegó a sus manos casi de casualidad. La composición emprendida casi a regañadientes dio como resultado una obra que cautivó a toda Italia.
Esta ópera fue el primer éxito importante del compositor y con ella se inician los llamados años de galera, en los que compuso a un ritmo frenético, produciendo diecisiete óperas en doce años. El éxito se debe en parte a las cualidades musicales de la obra y en parte a la asociación que hacía el público entre la historia del pueblo judío y las ambiciones nacionalistas de la época. Uno de los símbolos que utilizó, y quizás sigue utilizando, el pueblo para reforzar el ideal independentista fue el coro Va, pensiero, del tercer acto, uno de los pasajes corales más representativos de la época. El número más conocido de la ópera es el "Coro de los esclavos judíos," Va, pensiero, sull'ali dorate / "Vuela, pensamiento, en alas doradas." En su época, los italianos lo asimilaron como un canto contra la opresión extranjera en que vivían. Hoy en día este coro se suele bisar regularmente.
No es fácil conseguir una soprano dramática que pueda medirse con la despiadada tesitura de la malvada Abigail. Ha sido considerado como la caída de numerosas cantantes. Fue caballo de batalla de María Callas en los comienzos de su carrera; lo cantó sólo tres veces; sólo se grabó una vez en vivo, en 1949, pudiéndose oír en la grabación que el "Va pensiero" fue interrumpido por muchos gritos, pero el coro siguió adelante. Cuando se repitió, el público guardó silencio y luego al final mostraron su aplauso entusiasta. Leontyne Price y Dame Joan Sutherland rechazaron cantarlo. Marisa Galvany, Ghena Dimitrova, Dunja Vejzovic, Hilda Holzl y Jadranka Jovanovic y la española Ángeles Gulin (1932-2002) son recientes intérpretes del papel. Maria Guleghina debutó en la Arena de Verona en 1996 con este papel. Se dice que Elenea Souliotis y Anita Cerquetti la cantaron antes de estar preparadas para el papel y su alta tesitura sin duda dañó sus voces. Ciertamente, sus carreras no fueron dilatadas.

Argumento

Parte I: Jerusalén

Interior del templo de Jerusalén

Nabucco entra en Jerusalén. La presencia de una rehén, Fenena, hija menor de Nabucco, puede asegurar la paz (Aria: Come notte a sol fulgente / "Como la noche antes del sol"). Zaccaria confía la seguridad de Fenena a Ismaele, sobrino del rey de Jerusalén y anterior enviado a Babilonia. Aunque Fenena e Ismaele se aman, cuando los dejan solos, Ismaele le urge a ella a que escape antes que arriesgar su vida. La hija mayor de Nabucco, Abigaille, entra en el templo con soldados disfrazados. Ella también ama a Ismaele. Al descubrir a los amantes, amenaza a Ismaele: si no abandona a Fenena, Abigaille la acusará de traición. Entra el propio rey (Viva Nabucco / "Viva Nabucco"). Zaccaria lo desafía, amenazando con matar a Fenena con una daga. Ismaele interviene para salvarla. Nabucco responde ordenando la destrucción del templo, y los judíos maldicen a Ismaele como un traidor.


Parte II: El impío

Escena 1: El palacio en Babilonia
Abigaille ha descubierto un documento que prueba que ella no es la auténtica hija de Nabucco, sino una esclava (Aria: Anch'io dischiuso un giorno / "Yo también una vez abrí mi corazón a la felicidad"). El Sumo Sacerdote de Baal lanza un golpe para poner a Abigaille en el trono, mientras que extiende el rumor de que Nabucco ha muerto en batalla, y ellos dejan a Abigaille cantando la cabaletta: Salgo già del trono aurato / "Estoy preparada para ascender al trono dorado").

Escena 2: Una sala en el palacio en Babilonia
Zaccaria espera a Fenena (Vieni, o Levita / "Traed las tablas de la ley"). Ella se convierte a la religión judía, e Ismaele se reconcilia con los judíos. Sin embargo, se anuncia que el rey ha muerto y Abigaille y el Sumo Sacerdote de Baal exigen la corona a Fenena. Inesperadamente entra el mismo Nabucco, enfadando con ambos lados, tanto con Baal, como con el dios hebreo que él ha derrotado. Se declara a sí mismo Dios. Cuando Zaccaria se queja, Nabucco ordena que maten a los judíos. Fenena dice que ella compartirá su suerte. Repitiendo que él es ahora dios: Non son piu re, son dio / "¡No soy un rey! ¡Soy un dios!"), Nabucco es fulminado por un rayo y pierde sus sentidos.


Parte 3: La profecía

 

Escena 1: Los jardines colgantes de Babilonia
El Sumo Sacerdote de Baal presenta a Abigaille el decreto de muerte contra los judíos y Fenena. Nabucco entra enloquecido, reclamando su trono. Abigaille le convence para sellar el decreto, pero él le pide salvar a Fenena. Le dice a Abigaille que ella no es su verdadera hija sino una esclava. Abigaille se burla de él, destruyendo el documento con la evidencia de sus verdaderos orígenes. Entendiendo que él es ahora un prisionero, ruega por la vida de Fenena. (Dúo: Oh di qual onta aggravasi questo mio crin canuto / "Oh qué afrenta debo soportar en mi ancianidad").

Escena 2: Orillas del río Éufrates
Los judíos añoran su tierra natal: Va pensiero, sull'ali dorate / "Vuela, pensamiento en alas doradas; vuela y asientate en las laderas y las colinas"). Zaccaria de nuevo les exhorta a tener fe: Dios destruirá Babilonia.


Parte IV: El ídolo caído

Escena 1: el palacio en Babilonia
Nabucco se despierta, ha recobrado completamente su razón y su fuerza. Ve que llevan a Fenena, encadenada, a la muerte. Pide perdón al dios de los judíos, y promete reconstruir el templo de Jerusalén y seguir la fe verdadera (Dio di Giuda / "¡Dios de Judá!").

Ghena Dimitrova
Escena 2: los jardines colgantes de Babilonia
Conforme Zaccaria lidera a Fenena y los judíos a la muerte (Va! La palma del martirio......dischius'è il firmamento / "Ve, doncella, y conquista la palma del martirio"...."Oh, ¡el cielo se ha abierto!") en el altar de los sacrificios de Baal, Nabucco entra con la espada en la mano. A una palabra suya, el ídolo de Baal se rompe en pedazos. Nabucco libera a los judíos y asegura que construirá un nuevo templo a su dios. Entra Abigaille, que se ha envenenado y expresa su remordimiento, pidiendo el perdón de Fenena y muere. Zaccaria aclama a Nabucco como el servidor de dios y el rey de reyes.











viernes, 12 de julio de 2013

GAETANO DONIZETTI

El más joven de tres hermanos, Donizetti ( cuyo nombre completo era Domenico Gaetano Maria Donizetti) nació el 29 de noviembre de  1797 en una zona suburbana de Bérgamo, Borgo Canale, ubicado cerca de los límites de la ciudad. Su familia fue muy pobre, sin tradición musical. Su padre fue el conserje de la Casa de empeño del pueblo. Sin embargo, Donizetti recibió alguna instrucción musical de Johann Simon Mayr, párroco de la iglesia principal de Bérgamo, que fue también compositor de óperas exitosas.
Donizetti fue niño cantor, aunque sin la mayor relevancia; sin embargo en 1806 fue uno de los primeros pupilos en la escuela Lezioni Caritatevoli, fundada por Simon Mayr en Bérgamo, gracias a una beca. Recibió formación integral en las artes de la fuga y el contrapunto, y fue aquí donde empezó su carrera operística. Luego de algunas composiciones de menor orden bajo la comisión de Paolo Zanca, Donizetti escribió su cuarta ópera, Zoraïda di Granata. Este trabajo impresionó a Domenico Barbaia, prominente administrador de teatros, quien le ofreció un contrato para componer en la ciudad de Nápoles. Escribiendo también en Roma y Milán, Donizetti logró algún éxito (sus 75 óperas escritas en el espacio de sólo 12 años fueron usualmente éxitos populares, pero por lo general los críticos no eran tan favorables), pero no fue conocido en el ámbito internacional hasta el año 1830, cuando su Anna Bolena fue premiada en Milán. Casi instantáneamente se hizo famoso en toda Europa. L'elisir d'amore, una comedia producida en 1832, vino poco después, y es considerada una de las obras maestras de la ópera cómica, tal como su Don Pasquale, escrita en 1843. Poco después de L'elisir d'amore, Donizetti compuso Lucia di Lammermoor, basada en la novela de Sir Walter Scott, La Novia de Lammermoor. Esta se convirtió en su más famosa ópera, y una de las más altas enseñas de la tradición del bel canto.
Luego del éxito alcanzado con Lucrezia Borgia (1833) y consolidada su reputación, Donizetti siguió la ruta de Rossini y Bellini al marchar hacia París, pero su obra Marino Falerio fue comparada con I Puritani, y regresó a Nápoles para producir su obra maestra ya mencionada, Lucia di Lammermoor. A medida que fue creciendo la popularidad de Donizetti, fueron aumentando sus compromisos, siendo contratado para escribir en Francia y en Italia. En 1843 se mudó a París, luego de que el censor italiano objetara la producción de Poliuto (basado en que tal tema sagrado era inapropiado para el escenario). Allí escribió La fille du régiment, que se convirtió en otro éxito.
La esposa de Donizetti, Virginia Vasselli, dio a luz a tres hijos, de los cuales no sobrevivió ninguno. Antes de cumplirse un año de la muerte de sus padres, murió también su esposa víctima del cólera. Para 1843 Donizetti mostró síntomas de sífilis. Luego de ser ingresado en 1845, fue enviado a París, donde pudo ser atendido. Tras recibir la visita de varios amigos, incluyendo Giuseppe Verdi, Donizetti regresó a Bérgamo, su localidad natal, donde murió en 1848, en la casa de la noble familia Scotti, tras varios años de ser presa de la locura. Fue enterrado en el cementerio de Valtesse, aunque a finales del siglo XIX su cuerpo fue transferido a Bérgamo, a la Basílica de Santa María la Mayor, cerca a la tumba de su maestro Johann Simon Mayr.
Su hermano mayor Giuseppe Donizetti fue nombrado en 1828, en Estambul, director de música militar de la corte del sultán Mahmud II (1808-1839). 
Auto caricatura de Gaetano Donizetti 

La Fille du Régiment

La hija del regimiento (título original en francésLa fille du régiment) es una ópera cómica en dos actos con música de Gaetano Donizetti y libreto en francés de Jean François Bayard y J. H. Vernoy de Saint-Georges, basado en una pieza de Gollmick. Fue estrenada el 11 de febrero de 1840 en la Opéra-Comique de París. Una versión ligeramente diferente en italiano (en traducción de Callisto Bassi: La figlia del reggimento) fue adaptada a los gustos del público italiano.
Esta ópera es famosa por el aria "Ah! mes amis, quel jour de fête!" (a veces referida como "Pour mon âme"), que ha sido considerada el "Monte Everest" de los tenores. Presenta nueve DO sobreagudos y aparece en un momento relativamente temprano de la ópera, dando poco tiempo al cantante para calentar su voz. El estrellato de Luciano Pavarotti se reconoció por una interpretación al lado de Joan Sutherland en el Met, cuando él "saltó sobre el "Becher's Brook" de la cuerda de los DO sobreagudos con un aplomo que dejó asombrado a todo el mundo".
Más recientemente, Juan Diego Flórez interpretó "Ah! mes amis" en La Scala, y, a petición popular, la repitió, rompiendo una tradición de 74 años que prohibía los bises en el legendario teatro de ópera milanés. Repitió su hazaña el 21 de abril de 2008, noche de la inauguración de la producción londinense de 2007 en el Met, con Natalie Dessay como Marie. Esta producción del Met fue retransmitida en vídeo de alta definición a cines por todo el mundo el 26 de abril de 2008


ARGUMENTO 
Tiempo: guerras napoleónicas, hacia el año 1805
Lugar: El Tirol suizo

En el original, los soldados son austriacos, pero en escena se retratan como franceses. La versión italiana se ambienta en Suiza en lugar de en el Tirol) 

Acto Primero

Las montañas tirolesas     

   Paso montañoso del Tirol. Se desarrolla una batalla fuera de escena. El pueblo fronterizo, atemorizado, dirige una plegaria a la Virgen para que llegue pronto la paz. Está terminando la guerra en la que Napoleón ha ocupado la región, y los franceses acaban de lograr la victoria. En su camino hacia Austria, la aterrorizada marquesa de Berkenfeld y su mayordomo, Hortensius, se han detenido en su viaje debido a una escaramuza que ha estallado. Cuando la marquesa oye a los campesinos decir que las tropas francesas se han retirado, ella habla de los groseros modales de los franceses ("Pour une femme de mon nom").
   Llega el 21º regimiento , que dirige Sulpice, y confirma a todo el mundo que sus hombres restaurarán la paz y el orden. Con él llega también Marie, una muchacha huérfana recogida por el regimiento durante la guerra y adoptada como vivandera (esto es cantinera y mascota) e "hija" del regimiento. Marie tiene una educación muy precaria y cuartelera. Su comportamiento es rudo, sin modales de buena urbanidad. Pero Marie es muy buena cantante y lidera la canción del regimiento, que todos corean con mucho entusiasmo.  
   Cuando Sulpice le pregunta por un joven con el que se la ha visto, ella explica que es Tonio, un tirolés que en un barranco le salvó la vida, y que está enamorada de él. Sin embargo, todo el regimiento se cree con derecho a impedir el matrimonio de Marie si el candidato no es de su gusto. Los soldados traen a un sospechoso que merodea el lugar y Marie lo reconoce: es Tonio, el tirolés que le salvó la vida, que dice que había estado buscando a Marie. Ella se adelanta a salvarlo, y mientras él brinda con sus nuevos amigos, Marie canta la canción del regimiento ("Chacun le sait"). Ordenan a Tonio seguir a los soldados, pero él se escapa y vuelve para declarar su amor a Marie (Quoi! Vous m'aimez). Sulpice los sorprende, y Marie debe reconocer ante Tonio que ella sólo se puede casar con un soldado del 21.
Aparece la Marquesa de Berkenfield y le pide a Sulpice escolta para su castillo. Cuando él oye el nombre de Berkenfeld, Sulpice recuerda una carta que encontró cerca de la joven Marie en el campo de batalla. La marquesa pronto admite que ella conoció al padre de la chica y dice que Marie es la hija, largamente perdida, de su hermana que tuvo su desliz con el Capitán Robert, un militar del regimiento. La niña había quedado al cuidado de la marquesa, pero se perdió. Asombrada por las groseras maneras de la chica, la marquesa decide llevársela a su castillo y darle una educación apropiada. Cuando Tonio trata de obtener permiso para cortejar a Marie los soldados se lo niegan, porque no pertenece al regimiento. Tonio entonces decide ingresar en el regimiento y celebra jubiloso el hecho de poder ser militar y marido ("Ah, mes amis").
Muy pronto Sulpice advierte a Tonio que debe entregar a Marie a su tía, la Marquesa que ha venido a buscarla. Marie se ve obligada, entonces, contra su voluntad, a irse a vivir al castillo de la marquesa de Berkenfield. Marie se despide emotivamente de todos diciendo que es necesario partir, dejando en claro que el ingreso de Tonio en el regimiento no le ha servido de nada ("Il faut partir").

Acto segundo

El castillo de Berkenfeld

En el palacio de la Marquesa de Berkenfield, ésta se esfuerza en educar a Marie para que pueda casarse con un rancio aristócrata: el hijo de la duquesa de Crakenthorp. Sulpice también está en el castillo, recuperándose de una herida, y se supone que ayuda a la marquesa en sus planes. La marquesa enseña a Marie una refinada romanza clásica, acompañándola en el piano. Animada por Sulpice, se pone a cantar al ritmo de un contagioso rataplán, rataplán, y la marquesa pierde los nervios (Trío: "Le jour naissait dans la bocage").
Luego, a solas, Marie reflexiona acerca de su desdichada condición y la falta de sentido del dinero y la posición ("Par le rang et l'opulence"). Llegan Tonio y los demás soldados del regimiento, se supone que a la boda de Marie. Todo se transforma en alegría cuando Marie canta junto a ellos una encendida y patriótica canción: "Salut à la France" seguida por una graciosa intervención de Marie, Tonio y Sulpice en que expresan su felicidad de volver a juntarse.
Tonio le confiesa a la Marquesa su amor por Marie y que por la muchacha él se ha hecho soldado. Tonio le pide la mano de Marie, pero la marquesa muy fríamente le pide que se vaya a pesar de que él dice que Marie es toda su vida ("Pour me rapprocher de Marie"). Declara que su sobrina está comprometida con otro hombre y despide a Tonio. Luego la marquesa confiesa secretamente a Sulpice que Marie es su propia hija ilegítima a quien ella abandonó, temiendo su desgracia social.
Hortensius anuncia la llegada del séquito de la boda, encabezado por la madre del novio, la insoportable Duquesa de Crakenthorp con su hijo. Marie rechaza abandonar su habitación, pero cuando Sulpice le dice que la marquesa es su madre, la sorprendida muchacha declara que no puede ir en contra de los deseos de su madre y se muestra conforme en casarse con un hombre al que no ama. Cuando ella va a firmar el contrato de matrimonio, llegan Tonio y los soldados del 21, decididos a resctara a su "hija", impidiendo la ceremonia. Cuando dicen que ella fue vivandera e hija del regimiento, los invitados y la aparatosa duquesa de Crakenthorp se horrorizan. Marie confiesa ante todos su lealtad y cariño para con el regimiento y que a él le debe todo. Entonces la marquesa, conmovida por la bondad de corazón de su hija, detiene la boda y da su permiso para que Marie se case con Tonio. Para celebrar este feliz momento, Marie, Tonio los soldados y todos los presentes cantan una vez más ese patriótico Salut à la France.
 En el original, los soldados son austriacos, pero en escena se retratan como franceses. La versión italiana se ambienta en Suiza en lugar de en el Tirol.




lunes, 1 de julio de 2013

Encuentro en Flores, Asociación Cultural Toscana

El sábado 6 de julio a las 16.30 hs. los esperamos para compartir un anticipado homenaje a Verdi, ya que en octubre se cumplen 200 años de su nacimiento



Aquí compartimos con ustedes este hermoso poster que se
realizó con motivo de conmemorarse el primer centenario de su nacimiento


Les recordamos también que está pendiente el premio del DVD a elección entre los comentarios recibidos sobre el artículo en tres entregas que publicamos sobre Puccini, pueden optar por la versión completa de La Boheme, Tosca, o Turandot




y les dejamos un video para empezar a compartir algo
de la música del maestro,  es un  fragmento  del  Requiem

   interpretado por José Carreras y José Van Dam
           dirigidos por Herbert von Karajan





GIUSEPPE VERDI




Nació el 10 de octubre de 1813 en Roncole, estado de Parma, hijo de Carlos Verdi y Luisa Uttini,
campesinos analfabetos. Muy pronto un mecenas se hizo cargo de Giuseppe, se llamaba Antonio
 Barezzi, era gestor de la Sociedad Filarmónica de Busetto y  propuso ayudarle.

Sus dos primeros maestros fueron el canónigo Don Seletti y el director de la escuela de música
de Busetto, maestro de capilla y organista de la Catedral. En 1832 fue rechazado por el 
conservatorio de Milán a causa de su juventud y de que "sus ejercicios no mostraban especiales
aptitudes para la música". Fue discípulo del compositor milanés Vincenzo Lavigna.

De regreso a Bussetto , en 1833 fue director de la Sociedad Filarmónica. Cuando contaba 25 años
 vuelve a Milán y su primera ópera estrenada fue Oberto conde de San Bonifacio en el año
 1839 en La Scala, no tuvo repercusión alguna. Su ópera cómica Un giorno di regno
 (Un día de reino, 1840) fracasó y, afectado por las muertes de su mujer Margarita Barezzi
y de dos de sus hijos, decide abandonar la composición.

Un año después el director de La Scala lo convence para que escriba Nabucco (1842).
Lo hizo en menos de tres meses y la ópera causó gran sensación, ayudado por el tema de la
cautividad de los judíos en Babilonia que era considerado por el público italiano como una
 alusión a la oposición al gobierno austriaco en el norte de Italia. Apareció la costumbre de
aclamar a Víctor Manuel como rey de Italia al decir "Viva Verdi" ya que el nombre del
compositor era un acrónimo de la frase "Vittorio Emanuele Rè d'Italia".
En muchas de las representaciones de sus óperas se producían verdaderos motines patrióticos
 que requerían la intervención del Ejército. Los voluntarios italianos cantaban algunos números
 de sus óperas cuando iban a luchar contra los austríacos. A estas óperas siguieron
I Lombardi alla prima crociata (1843) y Ernani (1844), que gozaron de gran éxito.

De las 11 óperas siguientes sólo Macbeth (1847) y Luisa Miller (1849) se mantienen en
el repertorio actual de ópera. Rigoletto (1851), Il trovatore (1853) y La Traviata (1853),
 que supusieron su consagración, se encuentran entre las más populares de todos los tiempos.
 Entre las óperas que escribió en los siguientes años se encuentran Las Vísperas Sicilianas
(1855), Simone Bocanegra (1857) Un ballo in maschera(1859), La forza del destino
(1862) y Don Carlo (1867). Aida (1871) fue encargada por el virrey de Egipto
para celebrar la inauguración del Canal de Suez y su estreno se produjo en El Cairo.

Tres años más tarde compuso su obra no operística más importante el Réquiem (1874)
en conmemoración de la muerte del escritor italiano Alessandro Manzoni.
Entre sus composiciones no operísticas destacan la cantata dramática Inno delle nazioni
(1862) y el Cuarteto para cuerda en mi menor (1873) así como un Te Deum, compuesto a
 los 85 años y otras obras religiosas.

Cuando contaba 70 años compuso Otello (1887), con un libreto que el compositor y libretista
 italiano Arrigo Boito había adaptado hábilmente de la tragedia de William Shakespeare.
Cuando parecía que el ciclo del compositor había llegado a su fin , en 1893 presentó
su última ópera : Falstaff .

Llegó a ser diputado y senador y la gente lo adoraba no sólo como músico, sino por su
significado en la lucha por la reunificación de Italia.

Giuseppe Verdi falleció el 27 de enero de 1901 en Milán.