miércoles, 29 de diciembre de 2010

La Frase del dia para mí

Y aquí está el arte, que invita al alma,
tendida la mano, hacia un bosque de calma y de sosiego,
hacia un jardín donde la imaginación atraviesa disparada el firmamento;
para invitarla al noble estado de la sabiduría y guiarla, por fin,
hacia el lejano horizonte de la Civilización Universal.[Daisaku IKEDA]

jueves, 2 de diciembre de 2010

EL CISNE DE PESARO

Si hay un compositor que encarne el espíritu alegre, triunfal y satisfecho de la vida de la ópera decimonónica, es sin dudas este precursor de Verdi que naciera en el día extra de un año bisiesto, el  29 de febrero de 1792 en Pésaro, hijo de músicos de una compañía de teatro itinerante y que fuera bautizado como Giovacchino Antonio Rossini, aunque luego él prefiriera la grafía Gioacchino o Gioachino, firmando simplemente como G. Rossini
Singular figura en la historia de la música, donde a menudo encontramos artistas que deben vencer la oposición familiar ante su decisión de dedicarse al arte, o los casos de seguidillas de fracasos hasta que el éxito y el reconocimiento  llegan casi en la vejez o de manera póstuma.
La vida de Rossini es un caso de triunfos en plena juventud, consideremos tan sólo que a los veinticinco años ya había escrito sus dos obras maestras en el género bufo: “El barbero de Sevilla” (1816) y La Cenerentola (1817)
La infancia de Gioachino fue en cierto modo descuidada, pasaba mucho tiempo en Bolonia,  en casa de un amigo  de sus padres, ya que éstos, debido a las giras de la compañía de ópera en la que ambos trabajaban (el padre, Giuseppe, apodado “el vivaz”, tocaba el corno en la orquesta y la madre, Anna Guidarini, era cantante)  estaban poco y nada en su hogar.  Este salchichero boloñés al cual le fue confiado el pequeño durante los largos y frecuentes viajes de sus padres, al ver la iniciativa del  muchacho hacia las artes musicales apoyó sus estudios y se cuenta que a los doce años Gioachino ya trabajaba en teatros de la ciudad como cantante e instrumentista, aunque desde los seis tocaba en la pequeña banda municipal después de las lecciones básicas que le diera su padre. Aprendió a tocar la espineta con el vinatero Giuseppe Prinetti; posteriormente estudió con el canónigo Giuseppe Malerbi, en cuya biblioteca leyó las partituras de grandes compositores del pasado. En Bolonia, tuvo por primer profesor a Angelo Tesei e ingresó en el prestigioso Liceo musical, bajo la tutela del sacerdote Stanislao Mattei, ganando un premio por una cantata a los dieciséis años de edad.
Apenas con dieciocho años logra estrenar su primera ópera, en Venecia, en el teatro San Samuele, titulada “La cambiale di matrimonio”; en ella es innegable la influencia de Cimarosa. Es tal el éxito que obtiene con su primera creación, que inmediatamente le encargan otras composiciones y en el lapso de cinco años escribe nada menos que ocho óperas, entre ellas “L´ocassione fa il ladro” , “Il signor Bruschino”, “Tancredi”, y en 1813 llega la deliciosa comedia “L´ italiana in Algeri” que le otorga una consagración definitiva y despierta el interés del más famoso empresario de la época , Domenico Barbaia, singular personaje nacido en Milán que comenzó como camarero en un café y empezó a hacer fortuna creando ( o  adjudicándose el crédito de haber creado ) un café especial que probablemente fuera el primer capuccino ; esta bebida y una variación de la misma con chocolate caliente, le permitieron abrir una cadena de cafés por toda la ciudad, consolidando así una verdadera fortuna que acrecentó notablemente en la época de las guerras napoleónicas cuando se dedicó a comprar y vender municiones. Para el año 1809 asumió el control del Teatro San Carlo de Nápoles y fue allí donde le ofreció al joven Rossini un contrato por siete temporadas en las cuales tenía la obligación de componer diez óperas. Esta etapa napolitana es la más fecunda en la vida del músico, allí lo primero que escribe es “Elisabetta, regina d´Inghilterra” en 1815, seguida de “Torvaldo d´Orliska”, “ Otello” “La gazzetta”  en 1816, “Adelaida di Borgogna” , “La gazza ladra” y “Armida” en 1817 , “Moisés en Egipto”“Ricciardo e Zoraida” en 1818, “La donna del lago” y “Ermione” en  1819 , “ Maometto secondo” en 1820, “Matilde di Shabrán” en 1821, además de las dos óperas bufas que citamos al comienzo (“El Barbero” y “La Cenerentola) que le dieron renombre universal.
Muchos de los roles protagónicos de estas obras fueron escritos para una extraordinaria mezzosoprano  española dueña de una voz muy particular, elogiada por su gran potencia y unidad de registros, y que tenía la rara habilidad de cantar roles de diferente tessitura, de mezzosoprano grave a soprano aguda de coloratura. Se llamaba Isabel Colbrán , debutó en París en 1801 y cantó en La Scala de Milán en 1807. En 1811 fue contratada para el Teatro San Carlo de Nápoles por el empresario  Barbaia, quien se convirtió en su amante. En el mejor momento de su carrera entró en colaboración con Rossini, quien compuso para ella el rol titular de su primera obra napolitana: “Elisabetta, regina d´Inghilterra”.
  En 1815 Isabella  abandonó a Barbaia para irse a vivir con Rossini, comenzando una relación que al principio fue tormentosa y secreta, ya sea por la diferencia de edades (Gioachino tenía 23 años, Isabella 30) como por el hecho de que Barbaia fuera el amante de la cantante. De cualquier modo,  la estrecha colaboración musical entre Isabella y el compositor , que además de estar perdidamente enamorado de ella la admiraba profundamente y la consideraba su musa , hizo surgir de la pluma de Rossini diversos roles escritos especialmente para ella,  como la Desdémona de “Otello” , Lisetta en “La gazzetta” , el protagónico de “Armida” , Elcia en “Moisés en Egipto”, Zoraide de “Ricciardo e Zoraide”, el titular de “Ermione” , Elena en “La donna del lago”, Anna en “Maometto Secondo” (1820) .
En 1821 Isabella y Gioachino dejan Nápoles y se instalan en Londres y un año después contraen matrimonio. Dos roles más escribió Rossini para la Colbrán: “Zelmira” en 1822 y “Semiramide” en 1823.
Singular destino el de esta ópera que por los musicólogos es considerada como la cumbre del romanticismo rossiniano, pero que ha sido totalmente olvidada por el público y la crítica desde su fracasado estreno en La Fenice. Luigi Rognoni, uno de los más importantes estudiosos de la obra de Rossini, define a “Semiramide” como el “fin de un capítulo” en la historia del género y dice de ella que “es un puente entre Gluck y la gran ópera romántica por un lado, y entre Mozart y el drama de Verdi por otro”.
No es el único caso entre las obras de Rossini que han sido olvidadas. El maestro consideraba que la posteridad lo recordaría por su “Otello”, pero la ópera de Verdi sobre el mismo tema la eclipsó totalmente.
Luego del exitoso viaje a Londres Rossini y la Colbrán se instalan en París y compone la cantata profana “Il viaggio a Reims” en 1825, para la coronación de Carlos X, se dedica a la dirección del Théàtre-Italien y además de ser nombrado compositor del rey recibe el cargo de inspector general del canto hasta la revolución de 1830, pero siente que aún le falta algo para coronar su producción y compone con gran trabajo su extraordinaria ópera “Guillermo Tell” en 1829, obra maestra que fue recibida con indiferencia por un público que prefería las hoy olvidadas producciones de Meyerbeer o de Auber.
En los próximos veinticinco años Rossini no escribió absolutamente nada , en 1855 se dedicó a pequeñas piezas humorísticas para piano y sólo en 1863 presentó una obra mayor, la “Petite Messe Solennelle”  .



Pero en los cuarenta años que median entre “GuillermoTell” y su muerte jamás volvió a intentar escribir una ópera. Los motivos profundos de esta decisión no están claros, algunos de sus biógrafos lo atribuyen al fracaso de su última obra; otros opinan que con la lucidez que lo caracterizaba tal vez Rossini comprendiera que no podía ir más allá en el género, o que incluso se había desinteresado de él.
Pero su vida de ninguna manera se volvió inactiva: entre 1837 y 1845 regresa a su Bolonia natal, allí muere Isabella el 7  de octubre de 1845, de quien estaba formalmente separado hacía ya un tiempo, y dos años después el músico se casa con la actriz y modelo de pintores Olympe Péllisier, figura notable en la sociedad de París, admirada por el Conde de Girardin, manejando salones atendidos por el Barón Schikler, y que en 1830 mantuvo un romance con Honoré de Balzac. Ella y Rossini se conocieron alrededor de 1830  y Olympe comenzó a cocinar para él y a manejar sus asuntos de negocios, y se casaron después de la muerte de Isabella instalándose en Florencia por unos años y regresando a París en 1855 para vivir en el número 2 de la Rue de Chaussé d´Antin y luego en una señorial villa en el suburbio de Passy.
 Es en este aristocrático lugar donde transcurren los últimos trece años de la vida del músico, ocupados por el amor, la amistad, el ocio, la fama, y los célebres festines que ofrecía para su selecto grupo de amistades en los cuales a menudo se servían platos preparados personalmente por Rossini, que había descubierto el placer de la gastronomía ( ¿quién puede dejar de asociarlo a la receta de sus tournedos y sus célebres canelones?) . En estas reuniones podía verse con frecuencia a Richard Wagner, Clara Schumann y Adelina Patti, prototipo de la diva de quien el anecdotario cuenta que sus admiradores solían tirar ellos mismos de su  carruaje por toda la ciudad tras sus representaciones en los teatros , y dueña de la colección de joyas más grande en Europa después de la Reina Victoria , las cuales solía usar en sus representaciones, fuera encarnando a reinas o humildes campesinas.



Pocos meses antes de cumplir 77 años,  Rossini falleció en su residencia de Passy el 13 de noviembre de 1868. Las dieciséis principales estrellas del bel canto entonaron la plegaria de su ópera “Moisés” en la iglesia de la Trinidad , y fue enterrado en el parisino cementerio del Père-Lachaise. Sus restos fueron trasladados en 1887 a Florencia, donde descansa en la Basílica de la Santa Croce, junto Galileo Galilei, Dante y Miguel Ángel. Dejó un legado monetario realmente considerable, del que destinó fondos para la creación de un asilo para músicos retirados (existente aún hoy) y otras obras de beneficencia.  Verdi convocó a los mejores compositores italianos a componer una misa de Réquiem en honor del Cisne de Pésaro. Dadas las circunstancias políticas adversas, no se estrenó esa obra y Verdi usó su contribución, el “Libera me”, en su propio Requiem dedicado a Alessandro Manzoni .
Tal vez la verdadera razón del retiro de Rossini pudo residir en su convicción de ser el mejor músico de su tiempo y la seguridad económica que le preservaba de los riesgos o la humillación de adaptarse a los gustos mayoritarios de la época. Por otra parte, para los años en que culmina su etapa creativa no sólo no tiene rivales italianos sino que como ha escrito De Candé:  “Schubert ha muerto sin darse a conocer fuera de Viena, Von Weber es demasiado alemán para poder exportarlo, Berlioz es un joven atolondrado y Chopin, Schumann, Liszt y Wagner todavía son principiantes”

viernes, 19 de noviembre de 2010

martes, 16 de noviembre de 2010


Adelina Patti, una de las Violettas históricas

más Violettas históricas : Lucrezia Bori, Rosina Storchio, Toti Dal Monte
y Licia Albanese


una de las más célebres Violettas : "la divina " Claudia Muzio


no sólo por la famosa copa helada que le dedicaron, es más importante recordar a Nellie Melba por sus magnífica versión de Violetta






una rivalidad que dividió al público de la época
dos grandes cantantes que marcaron rumbos en la interpretación : María Callas y Renata Tebaldi



Monserrat Caballé, la gran cantante catalana interpretando a Violetta


y finalizamos esta selección de grandes Violettas de todos los tiempos con Katia Ricciarelli

No incluimos a Teresa Stratas porque esperamos que vengan a verla con nosotras este jueves en el ciclo que estamos realizando en el Honorable Concejo Deliberante de Vicente López, pero la semana próxima subiremos al blog algunas fotos de esta versión




LA TRAVIATA


           Siempre se asocian las primeras creaciones verdianas con hechos plenos de fervor bélico, pero a sólo 10 años del triunfo de "Nabucco" el maestro imprime un notable giro hacia el intimismo adaptando el drama "La dama de las camelias " de Alejandro Dumas, en una ópera que en 1853 sorprendió y desorientó por sus características  ya que en ella se reduce al mínimo la distancia que separa  a sus protagonistas de la realidad social de la época.
Ya en "Luisa Miller" (1849) y "Stiffelio" (1850) Verdi había manifestado esta vena más cercana al intimismo que comenzara a insinuarse en la sombría historia de "I due Foscari" (1844) describiendo el largo calvario de una familia perseguida por el odio de otra , y la desdicha que lentamente se abate sobre ellos, pero "Luisa Miller" es estrenada el mismo año que la guerrera "Battaglia di Legnano", y sólo 2 meses separan a "La Traviata" de "Il Trovatore", apoteosis de un universo caballeresco y heroico absolutamente alejado de la historia de Violetta y su trágica historia de amor.
Así como en "Luisa Miller" se muestran los daños de la ambición y el orgullo, que hacen imposible la realización de un amor socialmente no aceptado, y en "Stiffelio" el maestro aborda nada menos que el conflicto del adulterio y el divorcio, en "La Traviata" no podemos dejar de ver una cierta influencia de los acontecimientos personales del compositor, que en esa época estaba consolidando su relación con la cantante Giuseppina Streponi , sumándole a ello la llegada de Verdi a París en 1847 y su ambigua relación con la ciudad , con la cual se mezclaban sus indudables lazos afectivos, ya que allí respiraba el aire de una capital netamente intelectual y artística, con el recelo que le provocaba el brillo mundano , la frivolidad de la vida parisiense le era imposible de soslayar.
 El fracaso de la revolución de 1848  y el regreso a Italia,  informado del alzamiento de Milán contra los austríacos, hace que entre 1849 y 1853 Verdi atraviese un cierto período de aislamiento madurando la idea de alinearse con los ideales del conde de  Cavour para trabajar en torno a la reunificación italiana . Verdi escribe entonces a su amigo Cesare de Sanctis :

"Quiero temas nuevos, nobles, grandes, variados y audaces. Audaces hasta el extremo, nuevos en su forma, y que se presten bien a la composición... Cuento con hacer representar en Venecia ´La dama de las camelias´, que tal vez se llame ´La Traviata´. Es un tema de actualidad. Otro podría renunciar a ponerla en música por el vestuario, por la época o bajo miles de otros pretextos facilistas. Yo lo he realizado con un placer particular"

París y su influencia es sin duda algo esencial de la gestación de "Traviata", ya que en el drama de Dumas el compositor encuentra uno de los ejes de sus obras : el sacrificio por amor, tema que encontramos tanto en "Oberto", como en "Luisa Miller", "Alzira", "Giovanna D´Arco" , "Aída". Pero en "Traviata" hay una audaz apuesta por la modernidad, ya no existe el marco de aldeas, pueblos y castillos, sino la gran ciudad ; ya no hay plazas de armas ni vastas salas sombrías en inmensos castillos, sino salones burgueses y una casa de campo con su boudoir, el "oro" es aquí dinero contante y sonante, la visión de la fiesta es la de una estéril carrera hacia el placer.
En una famosa carta desde París , Verdi dice:  "en medio del jolgorio me pareció estar en un desierto", frase que no podemos dejar de asociar con el "popoloso desierto" al cual hace referencia Violetta al finalizar el primer acto.
 Éste es un detalle más que confirma el hecho de que en "Traviata" hay un fuerte componente autobiográfico. Muchas veces se ha observado el paralelo de la historia con la vida privada del compositor, que sufría los incesantes reproches de Antonio Barezzi por su relación con Giuseppina Streponi. Barezzi era el padre de la primera esposa de Verdi, Margherita, fallecida en 1840, y los biógrafos , si bien coinciden en la imposibilidad de asociar el temperamento verdiano con el del joven Alfredo Germont, no dejan de ver en el personaje de Giorgio Germont (padre de Alfredo) una evocación de su suegro , así como en Violetta encontramos algo de Giuseppina, ya que la cantante había tenido una vida bastante agitada antes de conocerlo. Pero Verdi desafiaba claramente la hipocresía de la moral burguesa, y  por ello no quería casarse con la que sería su compañera de toda la vida (Giuseppina falleció en 1897, el maestro en 1901)  ya que se negaba tenazmente a admitir que sólo el matrimonio pudiera legalizar la situación social de la mujer, y recién contrajeron nupcias en 1853, luego de vivir 10 años en libre unión.
Hay una célebre carta dirigida a Barezzi  que nos muestra que Verdi estaba sumamente  adelantado con respecto  al pensamiento de la época :

"En mi casa vive también una dama libre e independiente que , como yo, ama la soledad y posee una fortuna que la pone al abrigo de las necesidades. Ni ella ni yo tenemos cuentas que rendir a nadie ; por otra parte, ¿quién conoce la naturaleza de nuestra relación, nuestras cosas? ¿Quién puede decir si ella es o no mi mujer? ¿Quién puede decir si está bien o mal? E incluso si está mal, ¿quién tiene derecho a lanzar sobre nosotros el anatema? Sólo quise decir que reclamo mi libertad porque todos los seres humanos tienen sus derechos y que mi naturaleza se subleva a la idea de conformar a la opinión de los demás ".

El estreno de "La Traviata" se produjo en el teatro La Fenice ( Venecia) el 6 de marzo de 1853 y fue un rotundo fracaso, el público no sólo fue hostil sino que se burló abiertamente de la obra.
La  puesta en escena había sido hecha a las apuradas, el rol de Violetta estaba a cargo de una soprano de tal corpulencia, que su muerte debido a la tisis no podía causar otra cosa sino la risa de los espectadores , los cantantes usaron un vestuario histórico y la escenografía fue de la época de Luis XIV , pero además el público veneciano no estaba dispuesto a aceptar una historia tan inmoral y lacrimógena y para colmo de males se sintió irritado por la incongruencia entre la escenografía y la acción. Esperaban del maestro una ópera con suspenso, escenas movidas, embrollos, un gran espectáculo sobre el salvajismo de épocas pasadas, y no la representación de su propio  universo burgués.
Sólo los críticos rindieron homenaje a las innovaciones de "La Traviata", que el 6 de marzo de 1854 , después de algunos retoques y con un vestuario un poco modificado, volvería a subir a escena y nuevamente en Venecia , pero esta vez en el Teatro San Benedetto, en un marco más íntimo, con una escenografía más moderna, iniciando allí la triunfal carrera de esta obra que a través del tiempo conserva una popularidad que nos hace casi imposible creer que haya resultado un fiasco en su primera representación.
De todas maneras, tengamos en cuenta que la ópera no se vio en Italia con ropas de 1850 sino hasta finales de siglo, cuando estos trajes ya  eran históricos. En los figurines de una puesta de La Scala de 1855 los personajes femeninos se muestran tal como los imaginamos hoy, pero Alfredo está vestido como un mosquetero, más bien parece  D´Artagnan y lleva un grueso espadón al flanco.
Desde "Luisa Miller" y sobre todo "Stiffelio"  vemos a Verdi encaminándose a la indagación psicológica del alma femenina , comprendiendo que la era del melodrama patriótico estaba pronta a su fin, y apuntando hacia el realismo de la vida cotidiana, algo que podríamos llamar un verismo de condición burguesa, si bien nunca podríamos hablar de "La Traviata" como una precursora del verismo. Esto podría llegar a decirse si sólo la consideramos desde el punto de vista de la temática del libreto antes que de la música, cuyas espléndidas formas cerradas (arias , dúos) contrastan con el lenguaje musical del verismo.
Isaiah Berlin escribió en una oportunidad que "Verdi expresa estados permanentes de la conciencia en los términos más directos, a la manera de Homero, Shakesperare, Ibsen y Tolstoi"

Finalmente, cerrramos este comentario expresando que "La Traviata " es esencialmente un poema amoroso que encierra también una enésima batalla de Verdi contra el abuso de los poderosos, ya no príncipes ni reyes sino nuevos ricos que ejercen una tiranía despiadada , donde la reputación está basada sobre todo en las relaciones de dinero. "La Traviata" está centrada en Violetta y las tres fases por las que pasa : el amor, el renunciamiento y la muerte. La metamorfosis de Violetta y no su triste fin es lo esencial de la ópera. Como define Duilio Courir : "el verdadero significado de ´La Traviata´ está en la plenitud y la capacidad de amar de Violetta".

EL APOGEO DEL BEL CANTO - PARTE 2

Continuamos con nuestra aproximación a los más claros exponentes del "bel canto" con Vincenzo Bellini, hijo de un modesto organista siciliano, que nació en Catania el 1º de noviembre de 1801 y recibió en su casa las primeras lecciones de música. Su abuelo, del cual heredó el nombre Vincenzo, también había sido músico , alumno del famoso Piccinni, y al ver la facilidad del pequeño para  componer , el municipio de Catania decidió becarlo y enviarlo a Nápoles, a estudiar con el maestro Zingarelli, autor muy de moda en la época , compositor de unas 40  óperas de las  que ninguna perdura, y el joven Bellini a sus 13 años compone "Adelson e Salvini", cuyo éxito en el estreno en el Conservatorio lo decide a dedicarse al género operístico en exclusividad . Así como Chopin destina su producción al piano, Bellini se vuelca absolutamente a la lírica y aparte de sus 11 óperas sólo ha dejado algunos motetes y la cantata "Ismene", uno de sus primeros triunfos juveniles y que hizo que el célebre empresario Barbaia le encargara una ópera para el San Carlo de Nápoles, y así es que compuso "Bianca e Fernando" , cuyo rotundo éxito le valió un nuevo encargo , esta vez para la Scala de Milán: "Il pirata" (1826) .Tres años después consolida su posición con dos exitosas obras : "La straniera"  y  "Zaira", y en 1830 llega "I Capuletti e  i Montescchi" para afirmar su prestigio ante el público y la crítica con las dos obras maestras que en 1831 estrena en la Scala , "La Sonnambula" y "Norma", que narra la historia de los amores ilícitos de la sacerdotisa con el procónsul romano Pollone, una de la óperas más frecuentadas en todos los teatros del mundo y que suele ser considerada como la apoteosis del bel canto, pero de la que no debemos olvidar sus cualidades dramáticas. Los personajes femeninos  son complejos, sus protagonistas deben hallar el equilibrio entre  las grandes dificultades vocales y las exigencias dramáticas , tanto el personaje de Norma como el de Adalgisa requieren de excepcionales intérpretes , para recrear los infinitos matices que proponen  estos dos roles.
"Beatrice di Tenda" fue la siguiente ópera , dos años más tarde, pero pese a su cuidadosa elaboración y al perfeccionismo que le dedicara, la respuesta del público fue más bien fría, y Bellini, decepcionado, se marchó a París a presentarse ante el mismísimo Rossini, que por ese entonces  se dedicaba a dirigir el Teatro de los Italianos de la capital francesa. Le pidió que le encargara una ópera para dicha sala y afortunadamente Rossini no dudó en hacerlo : es así como a comienzos de la temporada de 1835 subió a escena la más lograda de las producciones bellinianas , "I puritani", cumbre del belcantismo, donde brilla no sólo el genio melódico, que fluye constantemente, sino donde se aprecian las virtudes teatrales del compositor.
Desgraciadamente, poco pudo disfrutar del reconocimiento de público y crítica que le valiera esta obra , ya que apenas unos meses más tarde una infección intestinal de fulminante evolución le causó la muerte el 24 de noviembre de 1835, exactamente tres semanas después de haber cumplido tan sólo 34 años.
Un abrazo para todos y hasta nuestro próximo encuentro 

martes, 2 de noviembre de 2010

EL APOGEO DEL BEL CANTO - PARTE 1

El prolongado proceso emancipador vivido en Italia  , que abarca desde 1815 hasta 1870 y que culminó con la unificación italiana, denominado "Il Risorgimento" coincide con lo que se ha dado en llamar "El siglo de oro" de la ópera italiana, y tiene sus más claros exponentes en Gioacchino Rossini, Gaetano Donizetti, Vincenzo Bellini, y finalmente en Giuseppe Verdi.
Antes de entrar en tema, queremos  agradecer muy especialmente al Honorable Concejo Deliberante de Vicente López la posibilidad de tener en el Salón Guillermo Manzon este ciclo dedicado al género que amamos, y a todas y cada una de las numerosas personas que se acercaron a compartir con nosotras el primero de nuestros encuentros, así como a los medios de comunicación zonales que nos han dado espacio en sus programaciones y a los sponsors que nos han brindado un invalorable apoyo,  confirmando que la propuesta original de ArtZone tenía sentido, que la ópera no es un misterio para iniciados ni un espectáculo de élite, que está al alcance de todo aquél que ame la música y que como nosotros se maraville ante ese instrumento incomparable que es la voz humana.
Las propuestas en cuanto al repertorio serán muy diversas pero siempre  interesantes, pero lo más importante  para mí fue el encuentro a nivel humano, la calidad y calidez de la gente, la alegría con la que todos y cada uno llegamos a las reuniones . En un tiempo donde nos es tan necesaria una caricia para el alma , la posibilidad de dos mágicas horas de  cita con la ópera es algo que agradezco desde el fondo de  mi corazón ,  y que no pude dejar de compartir con ustedes
Pero el motivo actual de esta nota es presentar a  Donizetti y a Bellini y hablar un poco de su época, tiempo de profundos cambios en todos los aspectos, de "popularización" de la música, de exaltación del yo individual, de los grandes ideales románticos, de la posibilidad de sacar a la música de las cortes y las capillas y acercarla a públicos cada vez más numerosos y también cada vez más conocedores, ya que el creciente perfeccionamiento de los instrumentos musicales creó al mismo tiempo un nuevo público de melómanos , gente de clase media que comenzó a asistir con  regularidad  a los conciertos , pero también generó la práctica musical hogareña , en los salones familiares . Esta "democratización " de la música en general trajo consigo ventajas y desventajas, ya que si bien mayor cantidad de personas tuvieron acceso a ella, el nivel en general se simplificó. Baste recordar , por ejemplo, el furor que causaron en la época los dos Strauss (padre e hijo) con sus valses vieneses, y el nacimiento de la opereta, que dará paso en el siglo XX a ese maravilloso género que conocemos como comedia musical.
En este ambiente  se desarrolló  la vida de Gaetano Donizetti, compositor de desparejas obras , desigual, por momentos el más inspirado de todos los de su época, y siempre perseguido por la tragedia familiar y la enfermedad. Nació en Bérgamo el 27 de noviembre  de 1797 y comenzó muy joven sus estudios musicales. Johann Simon Mayr , compositor alemán exitoso por aquel entonces, autor de decenas de óperas de las que hoy ni se  recuerdan los títulos, fue uno de sus primeros maestros, y luego marchó a Bolonia, a los 18 años, para estudiar con Mattei , maestro de Rossini. En 1816 compuso "Il Pigmalione ", su primera ópera , que tiene la particularidad de haber sido estrenada hace poco más de 40 años, en un festival que la ciudad de Bérgamo realizara en su homenaje durante 1960. La primera ópera que Donizetti logró estrenar fue "Enrico di Borgogna", que en 1818 subió a escena en el San Lucas de Venecia con un recibimiento discreto por parte del público. Pero el verdadero y gran éxito le llegó en 1824, con dos obras que se estrenaron con escasa diferencia de meses y lo proyectaron internacionalmente : "Zoraida di Granata" y "L´aio nell´imbarazzo". Este suceso le obligó a entrar en una vorágine durante la cual llegó a componer ocho óperas durante el mismo año para satisfacer las demandas que los teatros hacían de ellas , pero es de comprender que tamaña cantidad de producción no puede tener la calidad de obras serenamente elaboradas. Pero la consolidación de su estilo ya es notoria en la "Anna Bolena " de 1830, la cual fue seguida por tres obras maestras : el delicioso "L´elisir d´amore" de 1832, un año después "Lucrezia Borgia" y "Maria Stuarda"  en 1834.
Además de esta intensa actividad como compositor, en 1829 fue nombrado Director del Teatro Real de Nápoles, ciudad en la que se había establecido un par de años antes, y en 1834 le nombraron profesor de contrapunto del Conservatorio: un año después compone la más célebre de sus óperas, "Lucia di Lamermoor", y comienza el período más terrible de su vida, una sucesión de tragedias familiares que a partir de la muerte de su padre le hacen perder en menos de dos años a todos sus seres amados, ya que poco después muere la madre, la hija y finalmente su esposa . Sumando a ello el fracaso rotundo de "Pía de´Tolomei" en la Scala, nadie puede sorprenderse ante la profunda depresión en la que cayó y ante la aparición de los primeros síntomas de los trastornos mentales que al final de su vida causaron su  reclusión en un manicomio.
Abandonó Nápoles, vivió algún tiempo en París, y en 1838 lo encontramos trabajando otra vez con ritmo frenético, estrenando obras como "La figlia del reggimento", "La favorita" (ambas de 1840) , "Maria di Rouan",  "Dom Sébastien" . Durante las representaciones de ésta última comenzaron a notarse los síntomas de su enfermedad mental, pero aún así , ese mismo año (1834) estrenó en el Teatro Italiano de París la que se considera su obra maestra : "Don Pasquale"  , ópera bufa en 3 actos que contó con la presencia de la suprema diva del momento, la soprano Giulia Grisi, en el rol protagónico de Norina.
Agotado por el esfuerzo de haber escrito en 25 años 75 óperas, 28 cantatas, 115 obras sacras,  13 sinfonías, 18 cuartetos, 3 quintetos e incontables piezas de salón y arias de cámara, cayó gravemente enfermo en 1844 durante los ensayos de "Caterina Cornaro" y ya nunca logró recuperar la coherencia necesaria para concluir la composición de "Il duca d´Alba", ya que debió ser internado en un centro de salud mental de su Bérgamo natal y falleció en este lugar el 8 de abril de 1848.